jueves, 27 de diciembre de 2012

Gusto por Sufrir Capitulos 37 & 38

Antes de que el año termine


37 Las verdades


Para la siguiente línea los que faltaban, ya posaban sus traseros en el comedor de Monique.
         -¿Otra señal? -Pedí. No, imploré.
         -Una especie de símbolo. Eso creo.
Gracias Beth, eso necesitaba.
         -¿Solo los Eternit la tienen?
         -Si, bueno, ya vez esa cosa de que los Shadow se entrelazan con su amor eterno. -Asentí para Miriam que hablaba- Pues en ellos aparece ese símbolo en el brazo, en los Eternit aparece un símbolo de nacimiento oculto bajo la piel. Como, un tatuaje en camuflaje, me parece que el color es distinto en cada Eternit. En nosotros hay un tatuaje distinto.
         -Las chicas un pequeño tatuaje por debajo del cuello.- Siguió Derek, ¡ya habla, genial!- Los hombres en la espalda baja, se podría decir que por encima de nuestro riñón izquierdo. Menguante en mujeres, luna llena en hombres.
Me explicó que eso último era la forma que tenían los tatuajes.  Y se formaban a la par de la primer transformación, que en edad variaba en cada persona.
         -¿Y Linne Moon?
Todos respingaron.
         -Supongo que el peor lugar para un lobito- Me dijo Adam.
         -Ahí solo entran Shadows, algunos Eternit. Y Dick el verano pasado.-Comentó Cole.
El se sonrojó. Y aclaró:
         -Cierto, pero… No duré ni el verano completo. Es complicado. Ese lugar es como un Colegio Gótico, en el que te enseñan a ser lo que eres. A controlarte y eso. No me preguntes por que fui ahí. Pero no lo recomiendo. Los shadows que van a ese lugar son pesados. No sé como describirles.
        
Terminaron de comer. Fuimos a la sala y continuaron contándome.
         -Nosotros no estamos contra los Shadows.- Inquirió Miriam- Pero no queremos estar cerca de ellos. Descienden de Darkness y ellos anhelan acabarnos.
         -No puedo defender lo que no conozco, pero los Shadows que han salido de Linne Moon no son malos, al menos los que conozco.
         -¿Y a quienes conoces?
Cole me pedía mucho más que nombres. Me pedía revelar lo que sabía, no lo podía hacer. Aunque fuera poco.
         -A varios. Mayormente hombres- Admití.- Mejor dime a quienes conocen y les diré a quien conozco yo.
Dudaron, bastante. Tardaron mucho en aceptar que yo no les diría nada. Y de pronto… Recordé.
El frío me muerde las orejas. La nariz se congela en mi cara. Las hojas que me trae el viento están plegadas de hielo.
El canto de aullidos me calienta el alma. El canto susurrante de su corazón me calienta el cuerpo en esta fría noche de una especie de inverno.
Me debatía entre una espesa neblina, una fría remembranza, una caliente salida y un reconfortante abismo.
Y ninguno ganaba esta guerra.

         -La verdad es que creo que si soy una Eternit- Escupí finalmente.
Nadie dijo nada en respuesta a mi sugerencia.
Sin importarme si eso tuviese cordura o no dentro de la conversación. Lo solté.
Pude percibir la sonrisa de Monique ¡era tan parecida a la de Jordan!
07 de enero. 2012
         -¿Eso crees?- Me respondió Miriam.
         -Pues si. Por que, no lo sé. Solo… eso creo.
Al final iba a soltarles todo. Era de esperar de mí. Me negaba por mucho. Me hacía del rogar. Y al final terminaba contando todo sin esfuerzo.
         -Eh soñado con rastreadores y shadows antes de conocerles. Y me parece que también con ustedes. Pero no les reconocía, por que los eh visto en forma de lobos.
Y a partir de ahí me fui en picada. Hasta el último detalle. Incluso terminé resoplando lo último que viví con Deborah, mi símbolo y mis sueños más importantes.
Cole me sonrió sarcásticamente.
         -Ahora viene la parte divertida. No nos preguntaste por que tuvimos a dos Eternit aquí.
¡Cierto! Pero no se me había hecho importante. Hasta que su voz sonó con tanta seguridad que me hizo pensar en las posibilidades que había.
         -Esos niños- ¿Quién mas dice niños aparte de Monique, tantas veces?- Vinieron aquí desesperados. Bueno, uno más que él otro. Pero con el mismo problema. No sabían como controlar su poder mental. Les ayudamos, los apoyamos…
         -Mia se enamoró de uno de ellos…- Interrumpió Beth. Sin impórtale cuanto se enojara- Y del mas tonto debo decir.
         -¡Beth! -Recriminó Luke, muy raro.
         -Nosotros decidimos hacer algo. Para impedir que los Rastreadores y los Darkness dejaran a los niños en paz. Los Eternit son los más acosados por estos tipos sin escrúpulos.
Cole era el estratega. El idealista, él que sabe como llevar las cosas.
         -Pensamos traer aquí a todos los Eternit que existan. Detener a los Darkness cuanto estén en nuestro territorio será una ventaja. El par que nos abandonó era el principio. Pero Jason. ¡Ese idiota persuadió a Patton para largarse! Pero creo que como han probado su miseria, volvieron.
Así fue. Me explicaron que la mayoría de los Eternit nacen sabiendo que lo son, bueno en mayoría sus familias se los explican. Y es un extraño suceso que yo lo sea teniendo unos padres humanos. Y dado mi caso debe existir algún chico por ahí con el mismo problema.
Lo importante era encontrar a los otros. Y eliminar a los Rastreadores. Deborah en realidad nunca pensó en matarme por ser la elegida de Zack, simplemente ya sabía que era una Eternit, y matarme por ello era su objetivo.
Y así como yo tenía a esa pelirroja y a sus gusanos, los demás debían tener a otros rastreadores tras ellos. Temí por sus vidas.

38 Atrapándolo


Cole recibió una llamada. Y sé que no era posible, pero vi a la mayoría olfatear y levantar las orejas instintivamente. Algo había aparecido.
         -Gracias por avisar. Iremos.- Pausa eterna- No. ¡Vasta! Los tuyos son neófitos. -Otra pausa, pero en ella, la otra persona hablaba- ¡No hace falta!- Luego me miró- Bueno solo a un par. Pero… no traigas a Jef.
Colgó. Se guardó el celular en los pantalones y estaba con una expresión más confusa de lo que creí que alguien podría tener.
         -Encontraron a Patton. - Nos miró sublime.- Y a sus rastreadores… Lucia vendrá, con su sequito. No podemos dejarla aquí, pero tampoco podemos llevarla.
Se refería a mí, era obvio.
         -Me quedo con ella- Sugirió Adam.
         -No, tú eres crucial para mí… Monique…
         -Los neófitos de Lucia no son malos. Déjala aquí.
Él ya no pudo negarse. Asintió de mala gana y salió de la casa. Todos menos Beth. Ella esperaría un poco más. Por si les tendían una emboscada. ¿Quiénes, los rastreadores o la manada de Lucia? No lo sé. Pero no se podían arriesgar.
Corrieron hacia afuera. Por desgracia yo tenía una silla a la que ajustarme. No pude bajar del pórtico y ver en la dirección en la que se iban.
Todos fueron detrás de árboles o arbustos para desnudarse y cambiar. Se podía escuchar el desgarre de sus pieles y el gemir de sus gargantas.
Y ahora le reconocía a Cole: Un lobo gris, que estaba instantáneamente junto a una loba café con motes rubios. Miriam. Los demás saltaron de donde estaban para encontrarse con el alfa. Adam, un lobo dorado salió de los arbustos. Y antes de desaparecer giró su cabeza para encontrarnos. Chica a lobo. Conectándonos, ojos lobunos a los míos, conectando los ojos de Adam a los de Melanie. Eran los mismos.
Los ojos son la ventana del alma, es cierto. Sus ojos no dejaban de ser la representación de la persona. Ellos podían cambiar, por fuera, pero por dentro jamás cambiarían. Y sus ojos eran la prueba de ello.
Por que los ojos de Adam eran iguales. Tiernos y chocolatados, y me decían que siempre cuidarían de mi. Decían que confiara. Y por un breve instante confíe.
09 de enero. 2012
Desaparecieron en la espesura. Dejándonos a Joe, Monique, Beth y a mi solos. Confiando solo en nuestros propios cuerpos y mentes.
Claro, ellos debían tenerse demasiada confianza, por que yo no podía confiar ni un poco en mi cuerpo, que estaba inmóvil de la cadera para abajo. Y tampoco en mi mente, que se debatía en tantos temas distintos a la vez que era ridículo creer que aun pudiese escuchar.

Los lobos, son algo así como recolectores, recolectores de Eternits como… yo. Ellos se pusieron esa meta… tener a todos reunidos. ¿Qué eso no era difícil? A pesar de los problemas que ellos sabían que eso conllevaba, lo iban a lograr… creía fielmente en ellos.

Tenía la vista en otra parte cuando de repente mi cabeza saltó en un desconcertante llamado.
-¿De verdad Rodrigo desapareció de la vida?
-¿Qué pasa con los shadows que conozco?, ¿Dónde están?
-¿Vendrá Deborah por mi? ¿Y si no consigue hacer su trabajo, alguien más vendrá por mí?
-¿Cuántos Eternit más habrán?
-¿Qué es mejor? ¿Una espesa neblina, una fría remembranza, una caliente salida o un reconfortante abismo?
Tardé en pensar mucho tiempo, y a todas las preguntas no les encontré respuesta.
Me llevó tanto tiempo que espabilé cuando escuche fuertes aullidos de dolor a lo lejos y cuando vi que Lucia apareció.
         -Ay que darles una fuerte caza ¿No Monique?
         -Así parece Lucia, así parece. Pero la manada se está encargando.

Lucia se parecía a una señora refunfuñona que vive con su propia jauría pero sin tanto cariño y buena compañía, gran diferencia entre Monique y ella.
         -Y…- Me miró con desprecio- ¿Quién es esta?
No me molesté.
         -Melanie
         -Si no me refería al nombre si no a la especie.
Pues debió plantear bien la pregunta. ¿La gente podía percibir o saber solo con verme que yo era diferente?
         -¿Para que quieres saberlo?- Inquirió Beth.
         -Eternit. -Fue demasiado rápida- Se le ve en todos lados. Solo hace falta verla bien para saberlo.
Se posó a mi costado, recargando su peso sobre el barandal, dando esa pose de autoconfianza que tanto me desagrada en las personas.
12/enero/12
         -Mason y Josh van a aprender algo esta tarde después de todo.

Me dedicó una sonrisa y volteó la mirada para ver a sus neófitos.
Seguí la dirección en la que había venido con mi vista y ahí estaban los dos chicos que ella traía consigo.
Me quedé perpleja al verle.
         -¿Josh?- Mencioné en voz clara, fuerte y confusa-¿Qué haces aquí?
Él me miró preocupado, de si mismo.
         -¿Mel? ¿Cómo es que me…?
         -¿Le conoces?- Ambos estábamos desconcertados, Lucia podía hacer esa pregunta a cualquiera de los dos.
         -¿Desde cuanto estás aquí?- Dije, ignorando a Lucia.
         -Siempre, voy a clases a la ciudad, pero vivo aquí. ¿Y tú?
         -Pero no eres un lobo.
No podía creer ver a uno de mis compañeros de clase allí frente a mis ojos, parte del sequito de lobos. ¡Imposible! Jordan no consentía a lobos entre los suyos. Y Josh era amigo de Sam, Brad y Connor.  Él era dueño de cenizas creadas por John. (Esa batería de las vacaciones de verano).
Me miró, y sabía que me estaba pidiendo no decir nada. Se acercó más a mí.
         -¿Por qué estas aquí?
Los dos no alteramos, éramos un par de prospectos tensos y encrespados.
         -Es más creíble para mí que fueses un Shadow a un licántropo.
         -¡Josh!- Le gritó Lucia- ¿Por qué se conocen?
Él se limitó a mirarle de reojo y continuó dirigiéndose a mí.
         -No debiste irte así. Zack está como loco, ha faltado a clases, se ha ido por días. Solo para buscarte. Ethan está irritable. ¡Todos están preocupados!
         -Eso no es nuevo. Es lo único que saben hacer.- Me quejé.
         -Incluso Jordan piensa buscarte. Los rastreadores han intentado tirar su casa.
         -¿Jordan?- Se alarmó Lucia, y Monique también se inquietó.
         -Si, Es un…
         -Sé quien es.
         -Mel. No debiste.
         -Yo me vine por mis propios motivos. -Señalé la silla.- No podía quedarme.
Mas rugidos y árboles cayendo se veían en la espesura.
         -Pero…
         -¡Mason! Ve a ayudar no importa que se nieguen.- Gritó Lucia, Monique asintió. Beth se impacientó, ella radiaba por querer ir a ayudar y pelear, pero también quería quedarse.
         -Mel, tu no sabes todo.
         -¿Qué? Ellos solo no debían preocuparse y fin. Estoy bien.
         -Es que no sabes todo aún. - Lo miré confundida- Carrie lo sabe.
Eso si me sorprendió, mas que todo lo que hizo Zack, mas que saber que no soy normal, mas que saber que hay metamorfosis de humano a lobo. ¡Carrie lo sabía!
         -¿Qué?
         -Ella lleva en Linne Moon desde que entramos en la preparatoria.
         -¿Por qué?- Estaba impaciente, alarmada, y creo que grité en vez de hablar.
         -Dan se la llevó.
Mis ojos se impregnaron de coraje. ¡Ella lo supo desde mucho antes que yo! Y jamás lo dijo. Nunca confío en mí como yo lo hice en ella.
         -¿Por qué?- La misma pregunta funcionaba.
         -Mel…
         -¡Solo dime!- Ordené, y no le dejaría hasta que me lo dijera. Mis mejillas comenzaron a arder. Nada me dolía más que saber que la persona en quien deposité toda mi confianza me mintió. ¡Le dije de mis sueños! ¡Ella quizá ya sabía que Zack existía! Pero jamás me lo dijo. Mi visión se nubló con odiosas lágrimas.
         -¡Rayos! Ella no se merece mis lágrimas. ¡Debí llorar por Rodrigo no por ella!
Elevé la vista al cielo, era un cielo nublado, oscuro, contrastado con mi interior.
         -Dan solo salió de Linne Moon para llevársela, Jordan le dijo que estaría mas protegida ahí. Pero se equivocó, prácticamente la están masacrando. Por eso ya no la hemos visto otra vez. Él se entrelazó. Su único amor eterno es una humana y si estaba en el santuario de los Darkness… no habría Rastreadores para asesinarla.
Parecía lógico. Pero aun así no la justificaba. Mis dientes rechinaron al tensar mi quijada.
         -Y aun así parece que no conocen a ese Jordan. Es un idiota.-Esa refunfuñona no debía hablar.
         -Lucia vamos adentro, empezará a llover y podrá convertirse en una fea tormenta.- Le sugirió Monique, pero sé que solo era una excusa para que ella no abriera la boca.
         -¿Quién es Jordan entonces?- Le inquirí, mas como un desafío que como una duda.
         -¡Ese idiota es el entrelazado de Kenya!
         -¿Y quién es Kenya?- Mis ojos ya no lloraban, eran parte de mi desafío, no podía creer en ella. Lobos y Shadows no se llevan bien, así que ella podía mentar pestes sobre cualquiera que fuese enemigo natural.
         -Mi hermana.- Dijo poco serena, mas molesta por confesar, pero el momento lo pedía.
No me lo creí.
         -Pero es una…
         -Eternit- No me dejó continuar.
            -A ella no la podemos resguardar, es una mujer madura, que sabe usar sus poderes y sabe defenderse mejor por si misma.
Me explicó Monique al ver el reproche en mi rostro. Por que nunca mencionaron a Kenya, solo me dijeron de los Eternit que estaban por atrapar. Otro aullido. Otro pino calló, este a un enorme río.
Me inquieté.
         -Si tú escapaste- Iba a reclamar, pero ella no me dejó- Ese hombre vendrá. Tiene sus propios ideales. No quiere ver sangre derramada, pero su especie nos obliga.
La miré y luego ya no. Todo se había vuelto tan confuso.
Lucia no paró de decir lo que quería…
         -Es obvio que eres una Eternit. Y es una ridiculez que estés allí sentada como la enferma que no eres. - Intenté decir algo en mi defensa, pero no me dejó- ¡Los Eternit NO se enferman! ¡No seas ilusa!
Ella no sabe de mí.
         -¡Idiota!- No le reclamé- ¡Vivo con una en casa, conocí a varios! ¡¿Qué puedes sentir?! Dolor de cabeza, mareos, náuseas, escalofríos, que te estás muriendo, sueños que parecen querer destruirte en cuerpo y alma.
Era un tasajo de vergüenza. Quizá era verdad, pero quizá no. Al ver que yo no reaccionaba, continuó:
         -Y los doctores ¿Qué te han dicho? Que no tienes remedio.
         -Moriré pronto.
         -¡Es normal!- ¡¿QUÉ?! ¿Cómo puede se normal eso?- Es el diagnostico mas sencillo, mejor prepararlo para una muerte a decirle que no sabemos que tiene. Ellos son idiotas, los médicos de la ciudad son idiotas sin experiencia, mi hermana vomitaba sangre. Estuvo así por horas. Fue tanto tiempo así que comenzaban a dudar de que ella fuera de este mundo. Obvio no lo dijeron. ¡Y tampoco nos dijeron cuando le inyectaron algo para matarla de una vez por todas! Pero ella está bien. Todo lo que sientes es parte de la revelación de tus dones. Es parte de ser distinta a los humanos.
Las lágrimas volvieron a mis ojos. Mis padres nunca me apoyaron. Y decirles que soy una Eternit. ¡Decirles que vengo de Marte y tengo antenas bajo el cabello no hace diferencia! No les importaría. De cualquier  forma ellos esperan que muera.
No hacía falta escuchar más.
         -¡Josh! Tienes que llevarme. - Le pedí.
Él miro consternado mis ojos implorantes y luego volteó para ver el veredicto emanado de las mayores, no las vi pero al parecer aceptaron.
Cuando menos lo pensamos ya estábamos cerca de los aullidos de lamento. Yo estaba en la espalda de Josh, aun no sabía si él podía cambiar o no. No tenía idea de que era o por que no estaba con los demás.
Una raíz que salía de la tierra era lo suficientemente alta para sentarme sin problema. Ahí me dejó. Estábamos tan cerca del peligro que me hervía la sangre. Sentía el miedo de perder la batalla que emergía de otros cuerpos, eso era lo que yo soy capaz de percibir. De sentir.
Metros, que parecían nada. Eso era lo único que nos separaba de los lobos y rastreadores.  De los licántropos relucientes e imponentes que se habían marchado solo se veían lobos con sangre emergiendo de ellos, en el cuerpo y el hocico. De la cantidad que había partido hace apenas minutos antes; cinco se debatían entre su fuerza y caer al suelo, y uno, especialmente uno estaba ya tumbado en el suelo, con la respiración atorada en su pecho, no salía con normalidad. Estaba tumbado, anhelando poder moverse si quiera.
Mi cara era un gesto incomprensible de angustia, pena, dolor ajeno. ¡Levántate, aguanta! Era todo lo que podía decir. Dentro y fuera de mí.
Sobrevive.
Adam. Adam. Adam.
Debes levantarte.




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