martes, 27 de noviembre de 2012

Felicidades a "Yokapano" 1er Aniversario




No es como si "Yokapano" hubiese funcionado realmente, porque de ser así... no creo que yo me hubiese animado a hacerme un blog yo sola... así que... aquí estoy para felicitar al mmm "grupo" que formamos ya hace mucho...
Un año pasó ya desde que la idea inició...
Apenas hoy me di cuenta de que ayer... 26 de noviembre es el 'Aniversario del Blog'  y bueno puse ya la entrada en el blog... siendo que no había publicado nada desde abril.
En fin... es mas por la amistad que por el éxito que se pudiese haber obtenido.

Estas chicas ya saben que las amo! Y que nada sería tan bueno si no estuvieran ahí.
CoraNya, Katsumi y tambien Halcali.
Porque nosotras cuatro iniciamos esto...
 Lindo primer año!!!



Saya Out!!!



sábado, 24 de noviembre de 2012

Día Especial!

Bueno, pues si no lo digo yo ¿quién? haha
Exactamente hoy es mi cumple, y sí, ando por aquí pensando en que si no me regalo algo yo pues... nada... eh querido hacerme una entrada y punto...
Y aprovechar para agradecer a las lindisimas admi del blog de Silent Words por felicitarme vía "tuenti" xD Muchas Gracias Hermosas!!! Son de lo mejor!

Y bueno.... no sé que darme, porque realmente esas felicitaciones son demasiado y... no sé. No quiero nada en especial... mmm
Bueno... una lista de los libros que tengo para leer y que desgraciadamente no eh aventajado ni un poco...

That Boy ---Jillian Dodd
Just a little Crush- Tracie Puckett
The Night Circus-- Erin Morgenstern
Bumped--- Megan McCafferty
Anna dressed in blood--- Kendare Blake
Breathe--- Abbi Glines
Enchanthed--- Alethea Kontis
Megan meade's guide to the Macgowan Boys- Kate Brian
October Breezes,-
Summer Sunsets -- Maria Rachel Hooley
Thirteen reasons why--- Jay Asher
Sean Griswold's Head--- Lindsey Leavitt
TheBoyfriend Trick-
The Boyfriend Game-- Stephie Davis
Twenty Boy Summer- Sara Ockler
Amy and Roger's Epic Detour--- Morgan Matson
Feather---- Abra Ebner
Just One wish--- Janette Rallison
Not that kind of Girl--- Siobhan Vivian
Los que aparecen en amarillo son los libros que ya comenzé a leer y el único en azul es el que estoy por terminar...
Asi parecen ser mas libros de los que creí.... Bueno... ahora pondré los que ya terminé de leer y haré reseñas mas adelante:

Sometimes it happens--- Lauren Barnholdt
Second Kiss--- Natalie Palmer
Kiss Crush Collide--- Cristina Meredith
Keep Holding On--- Susane Colasanti
Heart on a Chain--- Cindy C. Bennett
Besos de murciélago--- Silvia Hervás

Se ven pocos... rayos! Bueno... espero porder leerme la lista pronto.
Todos los libros de quí arribita me encantaron pero sin duda el mejor (aparte de Forever que no lo puse porque pues ya saben que lo leí) es el de "Besos de murciélago'' es un libro simplemente perfecto en su tipo hahaha y para mi claro está... ¡Como lo amé! En fin... 
Gracias por leer
Besos!!!





domingo, 18 de noviembre de 2012

Terminé lo que debía terminar FOREVER


Ya había publicado que amo infinitamente la trilogía de ''Shiver'' (Temblor)... 
Que había quedado fascinada con este ejemplar y que ansiaba leer el siguiente ''Linger'' (Rastro) y lo hice y me puse todavía mas feliz, porque iba avanzando y conociendo mas de la historia, pero temía mucho leerme el último ejemplar, porque significaba ponerle punto final a la lectura de la vida de Grace y Sam. Pero sabía que tenía que hacerlo... Y finalmente pude lograr el objetivo...

A mi punto de ver la sinopsis de ''Forever'' (Siempre) son un asco, porque realmente no dicen nada que no sepas... o nada que no sea obvio.
Tienes que leer el libro para saber que pasa, simple. 
El final, a lo que leí -hace bastante tiempo, porque pareciese que todo el mundo lo leyó menos yo- no les gustó el final, pues a mi ver, Maggie lo deja claro, conciso y a la vez te quedas con unas cuantas dudas, pero nada que no sea obvio (claaaro está muy claro no xD). Me gustó, hubiera deseado unos detallitos más, pero bueno, al fin me gustó.
Bueno eso me alegró la vida. Terminar la mejor obra de Maggie Stiefvater (a mi ver, o será porque no eh leído nada mas de la autora hehe).

Bien esto no es una reseña... pero pues... tampoco es otra cosa hehehe
Amo esta trilogía... ¿Lo había mencionado?








Gusto por Sufrir Capitulos 35 & 36

Si no hay coherencia... Disculpen hehehe Ni yo la encontré. Y si le entienden... Gracias por leer xD


35 Quebrantando


Solo tengo en la cabeza la imagen de Monique cuando regresamos a su casa. Y sus extremadamente cálidas palabras.
         -Así que ya sabes de nuestro secretito.
         -Y ni se esforzó en descubrirlo. -Le exclamó Beth.
Me preguntaron si quería saber más sobre ellos. Pero en realidad no, no por ese día. No esa tarde. Accedieron, las cosas eran más abiertas entre ellos y yo. Ahora si.

         -Llevas ya poco mas de dos meses sin ver a tus amigos ¿No los extrañas? Ni si quiera le regresaste la llamada a ese… John.
Ellos no eran sobré protectores, pero si eran buenos haciendo memoria de todo. Miriam, Beth y yo estábamos en una graciosa tarde en mi habitación nueva.
         -A veces, pero no les puedo llamar. Es complicado.
         -Llámales. Seguro te extrañan.- Me insistió Miriam.
         -No.
         -¡Ya! La hemos perdido, si dice No es No. Ya la conoces, déjala Miriam, sabes que no accederá.
Ella lo aceptó. Y recibió una llamada, estuvo por un minuto al teléfono, luego nos contó.
         -Era Cole.
         -¡Wow! ¿En serio? ¡No lo creo! - Se mofó Beth.
En vez de molestarse sonrió. Se acercó a la ventana y se recargó en el marco.
         -Dicen que el chico está cerca.
         -¿Qué chico? - Le pregunté.
         -¿Recuerdas el día fresco en la laguna?
         -Si.
         -Pues tú pudiste ver a Derek tras un chico de negro. ¿No?- Continúo Beth.
         -Si. Creí que era un rastreador, pero no lo conozco.
Beth entró en una crisis de risa.
         -¡Ese hombre! ¿Un rastreador? ¡Claro que no! Imposible. Un lobo antes de rastreador.
         -Lo hemos estado buscando desde meses atrás. Estuvo viviendo en casa de Monique, pero se escapó.- Dijo Miriam con una pizca de seriedad.
         -¿Escapó?
         -Si. No por que estar con ella sea una tortura o por que ella fuese mala. Es solo un idiota rebelde, que se creé con el poder de hacer lo que quiere.
         -Si no le gusta seguir reglas y eso. Si no le parecía la onda en la que se encontraba ¿Por qué está cerca?- Espeté.
Ambas chicas se miraron. ¡¿Nunca se hicieron esa pregunta?! Valla. Y yo soy la nueva en el tema.
         -Algo le atrajo. - Concluyó Miriam finalmente.
Eso fue todo.  Al catalogar a mis amigas, se podrían posicionar como:

Beth; la lobuna indomable y entrometida.
Miriam, mariposa que aletea libre, sin importarle más que su propia felicidad.
Mia un pétalo delicado, que se puede romper al mas mínimo toque.

Por la mañana yo estaba sentada en el sofá favorito del esposo de Monique. Ya era mi favorito también.
         -Ya casi lo atrapamos.- Dijo Derek triunfal.
Creo que fue la primera vez que le escuchaba hablar. Se dirigió a mí al reprocharme:
         -Aun no creo que me pudieras confundir con Cole. ¡Yo soy más guapo! Incluso de lobo.
         -Lo siento.
         -Mel vamos a recorrer el campo de batalla.- Me invitó Adam.
Accedí. No nos alejamos mucho de la casa, pero si lo suficiente para que nadie nos viera o escuchara. Del olor, mejor ni lo menciono, imposible esconderte para los licántropos.
Creí ver metros atrás a Miriam y Cole, haciendo lo suyo, pero no nos íbamos a detenernos a ver.
         -¿Te gusta este lugar?
         -¿Eh?
No entendí, podía referirse al bosque o a ese lugar en específico: la zona que nuestros pies palpaban.
Como sea solo dije que si. Él sujetó mi mano. Se me acercó nervioso. Yo no pasaba estas embarazosas escenas desde la secundaria. No quería pasarlas en ese momento con él. Acepto que no estaba mal. Nada, ni el chico ni el lugar. Pero… tal ve no quería que se notara lo novata que era. Solo besé aficionadamente a mi mejor amigo. Y nunca volvió a pasar.
Adam era realmente tierno, en todos los aspectos. Se preocupaba de la manada, de mí. De cada detalle. Él esperaba que cada cosa fuera igual de especial que la otra.
Y para cuando puso su mano en mi cuello. Frené. Apenada, besé su mejilla. Dándole a entender que eso era lo mas lejos que íbamos a llegar. Adam suspiró.
         -Oye no te culpo.- Me dijo.
Y mi cabeza gritaba en sintonía con mi estómago. ¡¿Qué?!
         -Me gustas mucho Mel. Pero eso no quiere decir que yo te deba gustar.
¿No ha besado a alguien más?
         -No. No es por eso Adam. Es solo que no… realmente…

…Realmente no sabía que responder. Rayos, no era buena en esto.
Y por suerte. Similar a la campana que salva a la gente de situaciones problemáticas, me salvó un crujido sonoro a una distancia considerable. Adam me miró.
         -Debo ir a…
         -Está bien.
         -¿Estarás bien?
Asentí. La casa no estaba lejos, podía regresar en menos de cuarenta segundos si me lo proponía. Y mas allá de mi se trasformó. No había un resplandor junto al cambio, solo el trastabillar de su piel, sus huesos… y todo su cuerpo.
No me acerqué a levantar su ropa. Él volvería. Me sentí realmente mal por él. Era obvio que ese ruido pudo ser de cualquier cosa a pesar de haber sonado tan fuerte. Él chico solo quería alejarse de mí por un rato, luego del rechazo Express que le había regalado.
Volví a la cabaña.
         -¿Todo está bien?- Preguntó Monique.
Mi cabeza empezó a dar vueltas. Mi corazón empezó a bombear con una fuerza descomunal. No me sentía bien, en ningún aspecto. Solo pensaba ¡valla que te habías tardado en empezar cuerpo!
Miré las paredes de un raro color. Sabía que eran blancas, pero en ese preciso instante, pasaban de verde a lila, y luego de azul a negro. Y me desplomé. Mis piernas ya no eran mías, ya no me correspondían. Al caer me golpeé en la cabeza y cerré los ojos.
No supe más de mí.











36 Soleado para llover


Desperté en el hospital con mi hermana ahí de pie preguntando por mi estado. Ese no era Rick mi saca entrañas, pero bueno, era un medico al final de cuentas.
Salimos del deprimente lugar con grandes diferencias:
1-Yo no podía caminar.
2-A veces veía las orejas de Mark más grandes. (Pero eso siempre a sido así, si lo pienso)
3-Llevábamos en el maletero una silla de ruedas.
4-No tenía idea de quien sabía de mí ahora.
Eso último fue puesto al descubierto rápidamente. Por nada más ni nada menos que mi querida hermana.

Ya estaba en mi habitación bajo el edredón negro con estampados florales.
         -Lo siento mucho Mel. Pero al ver a esa señora- Se refería a Monique- sentí que era imposible mentirle. Y nos ha ayudado bastante.
         -Ya sé. Siempre supe que no me iba a durar tanto la función. Solo hace falta mirarme, estoy aquí sin siquiera poder ir al retrete sola.
         -¿No estás molesta?
         -Algo, pero no por que lo ayas divulgado a todo el pueblo…
         -¡Oh! Si te haz enojado.
         -No, no, no. Es en serio, no me molestó…
         -¡Ay por favor! ¿A quién engañas?
         -No, solo, a la próxima elijan un pueblo el triple de pequeño y no hay problema.
         -Ah, Mel, eso nos dejaría con nuestra casa y un establo abandonado.
Es cierto, se veía tan pequeño. Y triplicar eso lo convertía en el lugar más diminuto del universo. No entiendo como es que hay tantos estudiantes en el Instituto.
         -¿Todo bien?- Preguntó Mark.
Este tipo es de lo mejor, siempre preocupándose por mí. Y soportando mi peso al subir las escaleras.
         -Casi.- Le dije.
         -¿Te hace falta algo?
Sabía que si le mencionaba lo que de verdad necesitaba, este matrimonio terminaría en una fuerte depresión. Pues les habría dicho: Si, mis piernas moviéndose otra vez. Pero jamás les haría algo así a ellos dos. Eran lo máximo, mejor que mis padres. En días no había pensado en ellos.
         -Si. Una enorme pizza con extra queso.- Preferible.
Ambos sonrieron. Mil veces verlos reír a verlos llorar por mí.
Y eso cenamos. ¡Agradecidos estamos de que en el pueblo aya una pizzería con creaciones deliciosas!

***

Fría mañana. Creo que eran las ocho o nueve. Y el auto de Mark estaba fuera de la casa de Monique. Él y mi hermana bajaron para hablar con ella y Joe. Volvieron y Mark abrió mi puerta. Por desgracia, yo estaba mas que apenada. Se supone que todos, todas las personas que conozco saben casi perfectamente lo que me pasa.
         -Es hora- Recitó Mark.
Ambos suspiramos. Y antes de que pusiera sus manos bajo mis muslos para levantarme apareció Cole.
         -Déjame hacerlo. - Le pidió a mi alegre cuñado.
         -No me tires- Pedí yo.
Solo sonrió y me llevó dentro de la casa. Pude ver a Mia, Beth y Luke allí. Detrás de la puerta estaba Miriam. Mi hermana entró detrás de Cole. Que me puso en el sillón, pero no era el favorito de Joe, era el cercano a la entrada. Puse la manta rosa que Mark me había dado sobre mis piernas, hasta cubrirlas por completo.
         -Volveremos pronto- Me dijo Jean.
         -Estaré bien, no te vallas preocupada.- Exclamé.
         -Es cierto Jeannette, no pueden irse pensando si la niña está bien o no. Ella estará aquí, así que pierdan cuidado.- Especuló Monique.
         -Lo sé. Eso no es lo que me preocupa…
         -Sabes que estaré bien, pero no por cuanto estaré.- Concluí.
         -No te voy a mentir. Así es.
         -Para cuando vuelvas estaré aquí, no lo dudes.
         -Tal vez vuelvo hasta mañana. - Ahora se refería a la anfitriona y no a mí.
Ella le dijo que no era problema. Y mi hermana y su esposo partieron a Nueva York. Sus empleos eran complicados. ¡Ja! Un empleo me superaba.
Era un día muy iluminado, y mi interior se sentía muy depresivo.
         -Perdona por como te traté Melanie.- Le escuché decir a Mia, pero no me lo creía.- Te juzgué sin conocerte.
         -Debes entender lo que una loba piensa al ver a una niña medio humana en su territorio. No es muy cómodo.- Ayudó Beth.
         -No hay problema. Entiendo.
Claro que dejé lo de ‘‘medio humana’’ pasar. Yo no quería verlo, pero tampoco iba a entrar en una crisis de negación.
Monique anunció el desayuno, y todos fueron al comedor, menos yo, pero Cole me llevó a un asiento cercano, para poder observarlos. Tomar tanta medicina te quita el apetito considerablemente.
         -¿Dónde está Dick, Mia? - Cuestionó Joe que estaba allí.
         -Trabajando. Sé que no debería, pero me insistió en quedarme. Tomó mi lugar.
         -Lo único que conseguirán con eso será que te despidan- Advirtió Cole.
         -¡Ya Melanie! Comienza a hacer tus preguntas sobre nosotros- Gritó Luke.
Miriam lo miro fijamente.
         -Apuesto que estás ansioso de contestar ¿no?- Le dijo.
         -Algo.
         -Bien ¿Qué saben de las otras especies?- Complací.
Todos comían como animales, especialmente Luke. Sus instintos llaman con tocino en la mesa.
         -Las otras. Pues los vampiros son ancianos (en mayoría) Y hay otros.
Miriam no tardó en contestar.  ¿Mayoría? Los shadow también lo pensaron. Que aun quedaban unos vivos y jóvenes.
         -Yo conozco a los shadows. Sé que existen los Darkness. ¿Qué hay con ellos?
         -Fácil. -Contestó Beth- Son un grupo de inútiles que dicen poder contra nosotros. Los Darkness son una bola de viejos odiosos que tienen el ego por encima de sí mismos.
         -Es cierto.- Siguió Luke tragando bocado- Creemos que solo quedan cuatro de esos ególatras. Esos cobardes mandan rastreadores para hacer sus trabajos, por que ellos no pueden. En mi opinión, unos completos perdedores.
         -Los eh visto.- Dije, me miraron con exasperación- A los rastreadores. Ellos fueron por mí. A mi antiguo hogar.
         -Creo saber por que. Tú no te sorprendes con facilidad, ¿no? Ni con lo de tu enfermedad. -Alentó Monique.
         -Eres una Eternit.- Finalizó abruptamente Joe.
         -¿Qué? - Mencioné incrédula. Por desgracia creo que así era.- Díganme como reconocen a uno. La forma en que saben que es un Eternit.
         -Son muy atractivos. - Empezó Beth. Suspirando con el hambre que suele demostrar Jackie por los hombres. - Tienen visiones de lo que pasará.
         -¿En que momentos?  Quiero decir, que si existe uno especifico.
         -No. Algunos cuando cierran los ojos y visualizan algo, otros al dormir, unos en cuanto parpadean. ¿Imaginas? Que difícil ah de ser no poder parpadear ni una vez por que las visiones catastróficas se hacen presentes.
         -¿Cómo lo saben?
         -Tuvimos a un par de Eternit aquí. Hace dos años.- Dijo Monique.
         -Uno de ellos olía a Eternit. El otro olía a diferencia.- Dijo Cole.- Y creemos que él chico más raro de los dos, en realidad era un vampiro que no sabía de su propia identidad.
Gracioso, por que yo tampoco sabía de la mía. El símbolo en mi hombro decía más que mi vida entera. Y no tenía idea de cómo sobrellevarlo.


martes, 6 de noviembre de 2012

Gusto por Sufrir Capítulos 33 & 34


Bien...

33 Iniciando el desgarre


A partir de esa tarde después de clases iba a casa de Monique. Incluso Mark fue por mí un par de veces. Suficientes para convencer a mi hermana de que era un buen sitio. Lo cual hacía que ella se fuera a sus viajes menos preocupada.
Perdí la cuenta del tiempo que ya llevaba allí, en ese mágico y lejano territorio. Solo sabía que era sábado. Jeannette llegaría hasta la media noche junto a Mark. Y ella le encargó a Monique que cuidara de mí.
Y ahí estaba yo. Preparándome a las 7 de la mañana. ¿A qué hora llegue ahí? El caso era que, todos, incluyendo a Cole, nos encaminaríamos a una expedición  frente a la casa de Monique.
Ella vive frente a un recinto forestal. Un montón de flora se extiende frente a ella. Y como a un kilómetro había un inmenso lago. Al cual iríamos.
En dos Jeeps, el de Adam y el de Beth (exacto, tiene el suyo y no permite que nadie conduzca por ella). Subimos a los autos, era mas divertido ir en una competencia contra el auto contrario, bromeado y sacándome piedritas de los ojos (¡Gracias viento!). Que ir en la camioneta de Jordan rumbo a un pequeño lago.
El auto de Beth ganó eventualmente, yo iba en ese (Genial, que suerte tuve). Los perdedores debían saltar a la orilla del marjal. Creí que eso estaba prohibido. Pero el agua estaba tan pura y cristalina que no creí que un pequeño chapuzón le afectara a alguien.
Y mírenlos allí frente a mis ojos: Cole, Adam, Derek, Dick y Jef -este último era amigo de Derek, invitado que también perdió.-
Estos cinco muchachos. Quitándose las playeras en cámara lenta. Dejando ver cada línea de sus… Bueno es sencillo imaginarles. Todos con cuerpos esculturales. Menos Jef, él simplemente está delgado, Dick tampoco está tan fornido.
Luke prefirió sentarse en el auto de la victoria, así que disfrutaba ver como sus amigos se tambaleaban de frío.
         -¡No le den vueltas! ¡Solo salten, para que podamos seguir!- Exclamó Beth entusiastamente.
Miradas fulminantes. Y un gran estruendo por los ¡Splash! Del agua contra sus cuerpos. Todas reímos, incluso me pareció ver que Mia lo hizo.
Salieron empapados. El agua les escurría de todas partes. Gran momento.
         -¿Me veo muy mojado? -Le preguntó Cole a Miriam Extendiendo los brazos a los costados.
         -Algo. Si.- Cole se le acercó- ¡Aléjate Cole! Hablemos cuando estés mas seco.
Y empezó a huir de su chorreante novio. Él la alcanzó y la abrazó. Comenzaron a besarse y todos apartamos la vista.
         -Pobres, pobres, pobres de ustedes mis grandes amigos. - Se mofaba Luke.
Derek y Dick empezaron a correr tras él.
         -¡Chicos! Calma, yo lo decía en serio. ¡Me da lastima que les pasen siempre estas cosas!- No pudo dejar de reírse cayó al piso y se seguía riendo. - ¡Esperen!- Intentó- ¡Derek! ¿Qué es eso? ¡Por favor, dime que solo es agua!
Imitó una voz diferente.
Beth hablaba con Adam. Ella se acercó a mí - a su Jeep-. Él corrió hasta los tres chicos del suelo. Jef no se veía por ninguna parte.
         -Beth. ¿No debió salir Jef del agua?
         -¿Qué? Ah, si, pero le fascina nadar. De seguro llegó a otra orilla.
         -No creo.
         -Tranquila. Siempre hace esto. Todos los mojados van a correr un poco para intentar secarse.
         -Esta bien. Yo los espero aquí.
         -Genial. Te veo en un rato.
¡Espera! Dijiste que los mojados. No todos. De pronto ya estaba sola, con dos Jeeps aparcados frente a mí. Vi algo moverse de entre la espesura. Tal vez era uno de los chicos. Tal vez era un animal, era lógico que hubiese cuando menos un conejo por ahí.
No.
Era un rastreador. Pero no era uno de los que ya conocía. Este era nuevo, uno más, pero no menos inquietante. Corrí.





34 Desgarre fulminante


Creí que Jef  volvería, y al no ver a nadie, se preocuparía. ¿Qué podía hacer yo? No me encargaron cuidar de él.
Y no servía de nada quedarme a esperar que él rastreador me asesinara. Corrí en dirección a la que mi instinto me indicó.
Mi corazón palpitaba cada vez más rápido. Cada vez me arremolinaba más y más en mi interior. Di zancadas enormes, para evitar tropezarme. Vi una silueta: Adam.
Tan solo debía decirle que me urgía irme, no podía confesar nada. Y menos, por que ya sabía que no me creerían. Y sentí que era mi deber no decirles lo que se me había confiado. Seguí la dirección que mis ojos captaron. Al intentar gritar su nombre… quedé afónica, era el todo contra mi voz. Tropecé.
Ahí estaba él. Sin playera aun, se veía inquieto, incomodo consigo mismo. Posé mi mano en un tronco, evitando terminar en el suelo terroso. Y lo vi.
Su piel se desgarraba, sus huesos se retorcían, toda su estructura humana desaparecía. Fue tan rápido que apenas pude apreciar la contorsión, el cambio que hubo en todo su sistema óseo para lograr cambiar.
Yo soñé con eso. Pero en mis sueños dolía, se quejaban y les costaba respirar. Adam simplemente se inquietó, bajó la mirada y ya era un lobo. No creí que le agradara que lo viera en su completa metamorfosis.
¿Qué hacia? Aun recordaba al Rastreador que pude sentir antes. Pero realmente no quería estar ahí. Reconocí su olor silvestre, reconocí ese sofocante hedor de lobo. Y sentí muchos más alrededor. Sentí muchas presencias parecidas.
Corrí de vuelta.
6 de enero. 2012
Y la fría presencia, esa helada vertiente se avecinaba. Pasó como el frío viento que fácilmente reconocía. Era una loca por pensar en regresar pero ¿En qué podía pensar en ese momento?
Reconocí el suelo verde y marrón de antes. Estaba demasiado cerca de dónde estuve anteriormente. Me llegó una súbita descarga de adrenalina y seguí corriendo -valla que había recorrido bastante-, y justamente cuando pisé la zona plana….
Él rastreador apareció. Corriendo -obviamente- mas rápido que yo; pero él no iba tras de mi. Al contrario pasó frente a mí, huyendo. Ni siquiera notó mi presencia, hasta que decidió saltar la laguna. Volteó la vista, pero no en mi dirección, miró mas allá, buscando, luego me miró…
Era imposible que fuera alguien que yo conociese, y era imposible también que lo reconociese, apenas y pude percatarme de que me estaba mirando.
Y al sonoro trote apareció un lobo. Ese hombre era  perseguido por uno de los licántropos que pude sentir antes. Cuando pasó frente a mí sin querer dije:
         -¿Cole? - Confundida.
Pero él lobo me miró y dio un respingo. Eso era lo que había sentido, pero tal vez me había equivocado. Y continuaron con su persecución.
Yo tan solo quería irme de ahí. Volver a casa. Incluso pensé en que quería volver a casa de Jordan, que parecía lo más segura. Aceleré el paso hasta llegar al lado de los autos. Intenté abrir las puertas del Jeep de Beth, la del conductor y la trasera, iba a intentar con la de Adam pero…
         -¡¿Qué estás haciendo?!- Me recriminó Mia.
No esperé que ella apareciera.
         -¿Qué no es obvio? Intento abrir la puerta. ¡Quiero volver!- Le grité fieramente.
Ella se la pasaba molestándose conmigo, y ni siquiera le había dado motivos. Estaba aún lejos de mí, arriba de unas rocas. Bajó agraciadamente y solo unos metros nos separaban.
         -¿Qué viste?- No tardó.
Y yo no era buena mintiendo a menos que me conviniera.
         -¿Eh? ¿Te preocupa que halla visto que son lobos?
Me miró en forma de reproche, tanto que hacía que creyera que ser uno es malo.
Miriam y Beth aparecieron.
         -¿A quién viste cambiar?- Ahora que sus amigas estaban ahí, se sentía mas valiente. ¡Ja! Solo es apariencia. Se nota que está mas débil que yo, está tan flaca, que sería pan comido quebrarle ‘‘accidentalmente’’ un hueso.
         -¿Qué pasó? - Dijo Beth. ¿A quién?
         -Lamento que te hallas quedado sola.- Me dijo Miriam.
La puerta del otro lado por suerte estaba abierta, la abrí y busqué dentro mi mochila, esperaba encontrarme con alguna pastilla.
         -Beth, me dijo que te quedaste aquí. De verdad…
         -¡¿A quién quieres ayudar?! Alto ¿si? Esto realmente no me sorprende. Así que ¡Deja de fingir que aquí no pasa nada!- Exclamé con firmeza.
Me miraron extrañadas. Adam apareció.
         -¿Tú ya sabías que existían los …?- Cuestionó Miriam
         -Si. Y no se crean los especiales, ya sé de otras…- ¿Qué decir? Todo era imposible, ¡Rastreadores!- Necesito regresar.
         -Para contarle de esto a todo el mundo- Concluyó Mia. (Si que era tonta).
         -Vasta Mia, no digas lo primero que se te viene a la cabeza.- Ordenó Beth.
         -¿A quién viste?- Se preocupo Miriam, desde el alma hasta el habla.
         -Adam- No dudé.
         -¿A mi?
         -Si. Y no le veo lo extraño.
         -Si que eres nueva en la materia- Medio bromeó Beth.
         -Es cierto. Lo importante es… ¡Debo volver!
         -¿Desde cuando sabes de nosotros?- Dijo Miriam.
         -No mucho. Van a ser dos meses.
         -¿Y por qué lo sabes?- Aun no se acomodaba bien la blusa, el sujetador era visible y abotonó bien su blusa.
         -Por cosas. Ahora…- Ya no se sentían los rastreadores.
O lo que ese muchacho era.
         -Esperábamos otra reacción de quien lo descubriera.- Aceptó Mia. Con un gran cambio.
Llegó Cole con Dick y Luke.
         -Pues error. No creí que todos lo fueran. Pero esto aclara que todos aquí lo son.
Sonreí, Adam me contestó con otra.
Miriam fue donde Cole y los otros. Y las otras dos hablaron entre sí.
         -No cabe duda que eres fantástica.
         -¡Hey no te quedas atrás!- Le dije a Adam. Que me sonrió aun más.
         -¿Qué piensas… de nosotros?
         -Son geniales, como personas y  no les puedo juzgar de otra forma.
         -A partir de esto nos conoceremos más.
         -¿Entonces Jef…
         -Oh. Ese idiota se transformó en cuanto entró en el agua. Y se fue por ahí a asustar a unas ratas. Es un novato.- Se burló él.
         -Increíble que no te inmutaras con la metamorfosis de Adam. Eres sorprendente- Me sacudió el cabello. Cole, mi nuevo amigo… ¡Que confianzudo!