lunes, 15 de octubre de 2012

Gusto por Sufrir Capítulos 31 & 32

A ver que tal...


31 Cantarela


         -Mel. Él es mi amigo casi hermano Cole. Este chico es el mejor.- Me decía Adam- Cole ella es Melanie. De la ciudad al bosque.- Con sonrisa cautivante.
         -Es un gusto Melanie. Cole Lawton.
Pude babosearme por horas con Cole. Era como dos cabezas más alto que yo. De tez morena como Adam. Y realmente apuesto. Y sus músculos se daban a discutir.
         -Melanie Bennett- Dije estrechando su mano- Pero dime Mel o Melanie, bueno es igual, pero, - Volví a ponerme nerviosa ¡Rayos!
Él chico se limitó a mirarme amistosamente y volvió atrás con los otros. A ese punto no reconocía quien era más importante que quién. Pero creo que él lo era.
         -Es muy guapo ¿no?- Me susurró Miriam tomándome del brazo.
Ella no estaba antes. Acababa de salir del Jeep de Adam.
         -Si, algo- Tuve que decir.
Se quedó mirándome, secreteándose a sí misma. Debatiendo si escupirlo o no.
Optó por hacerlo:
         -Es mi novio.- Soltó orgullosa. (Demasiado)
         -¿En serio? - Valla que ‘‘confundida’’ estaba corto a como me sentía- Wow, que bien. Linda pareja. Eh.
         -¿Lo crees?- Aun no quitaba esa sonrisota de su cara.
         -¡Claro!- Más animada de lo que en realidad creía.
Y en realidad no lo noté, pero pude sentir esa extraña conexión como la que se siente cuando miras a John y Jen. Esto era muy parecido. Es más, creo que mas intenso, lo pude sentir y sin necesidad de verles juntos.
Luke y Derek se acercaron a mí. Miriam se unió al juego de béisbol de los otros.
         -¿Qué tal chica nueva?- Dijo uno de ellos.
         -¿Nueva? - Le miré con incredulidad. ¿Eso qué?
         -En el pueblo quiero decir.
         -Tengo nombre. Melanie.
         -Soy Luke, él es Derek.
Derek solo hizo un ademán, ladeó la cabeza y se fue.
         -Genial. Y… tengo que admitir que tu eres un espécimen realmente singular.- No dejé de mirarle los ojos y el cabello.
Él sonrió.
         - ¿Por qué? ¿Por mis ojos púrpuras o mis greñas azules? Ja. Lo sé. Soy único.
         -¿Quién piensa en teñirse el cabello así, y los ojos…?
         -No son falsos. Así son. Y yo jamás me teñiría el cabello.
No se ofendió. Pero apartó la vista hacía los pinos.
         -Él chico así es. No lo molestes por eso.- Dijo una chica de cabellera más rubia que la más rubia que aya visto. Con unas mejillas rosadas, imposibles de esconder.
         -No lo intento molestar solo…
         -Cálmate Mia. Es normal, no se ven chicos así en las afueras ¿no?- Dijo Luke.
Le dediqué una sonrisa. Y la rubia- Mia- se molestó y también fue a jugar. Miriam volvió agitada.
         -Luke. Beth quiere verte jugar. ¡Ve! - Resopló.
         -Nos vemos luego- Luke se despidió agitando la mano y se fue.
         -¿No vas a jugar?- Me invitó ella.
         -Ah. No, no soy buena en… el béisbol. Y soy la novata, prefiero verles jugar.
Sonreí. Y escuché lo que él otro tipo que no conocía le dijo a Adam y a Cole.
Mis oídos eran maravillosos.
         -Oye. No se vale. Yo ansiaba ver como tragabas el polvo que te dejaba Miriam. ¡Pero la chica lo impide!
         -Será otro día. Y… ¡Gracias por estar de su lado!- Reclamó Adam.
         -Exacto Dick, ya será otro día.- Tranquilizó Cole.
Solo los miré. Conocía a un total de cinco personas, formalmente. Todos juntos parecían una gran familia. Era fantástico.
Adam, Cole, Miriam, Beth, Luke, Derek, Mia y Dick. ¿Podían tomar el lugar de mis viejos amigos?





32 Sin descanso


Abriéndose paso entre la multitud Beth era la mejor. Aparecimos en el buffet mas rápido de lo que jamás estuve. Y mi mente estaba decidiendo: ¿Cuál cafetería es peor? No quería admitirlo… esta, sin duda.
Milagrosamente encontramos una mesa vacía. Mia era la mas gruñona. Si, pero Beth era la mas tosca y aventada. Mia la delicada.
         -A veces son muy buenos los cambios. No pienses que todos son iguales. Este sin duda será el mejor de tu vida. - Alentó Beth.
Ella era tosca y evasiva. Pero una gran chica. Un poco más alta que yo. Y la mayor parte del tiempo traía su oscuro cabello en una coleta.
         -Eso esperamos Mel.- Dijo Miriam.
         -Gracias.- Sonreí.
Empezamos a comer. Y de pronto sentí las fuerzas del recuerdo. La potencia con la que martillaba mi pecho al sentir eso aproximarse a mi. Comencé a inquietarme y no pude más.
         -Oigan. ¿Ustedes creen que existan los vampiros y hombres lobo?
Me miraron fijamente. Incluso Mia estaba por atragantarse con su jugo. Yo sujeté mi soda, esperando que ella me escudara de sus juicios contra mí.
         -¿Tu familia es científica?- Preguntó Beth.
         -No.
         -Oh, entonces si te puedo contestar.
         -Viniste aquí ¿Por qué tu familia está influenciada por leyendas?- Preguntó Miriam.
         -¿Qué? No. Claro que no. Es solo que. Lo recordé. Olvídenlo no importa.
Ellas se relajaron. No las miré, solo paseé mi vista por la ventana, aun así sentía sus miradas sobre mí. Pero no me arrepentí por preguntar.
Lo dejaron pasar. Y prácticamente, pasadas unas semanas ya eran mis amigas. Creo.
Adam me llevaba a mi casa. Pero solo por diversión. Por que platicábamos y bromeábamos en el camino. No por que él me obligara a estar protegida.
         -Pocas chicas son como tú.- Me dijo una vez- Diferente, divertida. Y no te interesa si la gente piensa bien o mal de ti. Haces lo que crees mejor y ya.
Él era realmente tierno, en su físico y su manera de ser. Con ojos compasivos y cabello melocotón. Su compañía no era una carga, era agradable. Lamento que eso llegué a sentir con Ethan a mi lado.
Miriam por otra parte, decidió llevarme a conocer a Monique. Pensó que era tiempo.

***

Una preciosa cabaña era hogar de esa mujer. Todo en una maravillosa unión con la naturaleza que la rodeaba.
Ella llamó a la puerta. Pasos se escucharon en respuesta. Y Monique abrió…
         -¿Qué tal Monique?
         -¡Miriam! Que gusto verte. No es así desde tu riña con Adam. Pasa. Pasen. - Me miró tan felizmente. Que no supe que hacer en respuesta.
Asentí con la cabeza. Allí adentro era muy acogedor y humilde. Un precioso recinto para una mujer adulta.
         -Quería que Melanie te conociera. Oh, por cierto ella está interesada en las historias de vampiros y licántropos.
         -Valla. Pues es un gusto conocerte Melanie. Yo soy Monique. Vivo aquí desde que tengo memoria. Y tengo varios relatos que tal vez te interesen.
No creí que Miriam diría algo sobre mi pregunta. Y no es que yo estuviera interesada, solo, de alguna forma era parte de esas leyendas mundiales.
         -Gracias señora, también es un gusto enorme conocerla. Miriam me insistía en que yo debía conocerla.
         -Oh, pues espero no decepcionar tus expectativas.
         -No creo.
Fue realmente grandioso. Me contó por horas historias sobre su pueblo, su familia y una que otra sobre lobos. Pero no cosas que revelaran más de la cuenta. Supuse que se debían a cosas muy privadas de su pasado. Yo no iba a irrumpir en nada. Pero me fascino escuchar tantos relatos.
Era como tener una linda abuela a quien acudir. Me entristeció ese recuerdo. Los padres de mis papás fallecieron. Los cuatro en el mismo avión en unas vacaciones a Lima, Perú. Nunca llegaron. Y yo nunca los vi. Eso ocurrió apenas cuando Fer era un bebé.
Y Monique era una mujer mayor. Aparentaba unos 50 años cuando mucho. No se veía como para ser mi abuela, pero si un pariente al que le puedes pedir apoyo.
Luego de varios relatos:
         -Y los niños vienen a verme casi todos los días. Mi esposo sale de viaje a menudo. Si tú quieres venir algún día serás bienvenida.
         -Muchas gracias. Tenga por seguro que lo haré.

Jeannette retomó su trabajo. Mark igual. Ambos iban y venían de Nueva York. Mi hermana no quería que yo me quedara sola en casa. Me sacó -en parte- de mi casa por eso y ella tenía que hacer lo mismo.
         -Monique. A esas bestias enormes no les puedes llamar ‘‘niños’’. Ya están viejos. La mas pequeña es Mia. ¡Y tiene 15!
         -Bueno, para mi seguirán siendo niños. Crecen en cuerpo pero no en espíritu. Incluso tú eres una niña. No deberías tener novio tan chica.
Esta mujer realmente  me cayó muy bien. Bromeaba y todo con Miriam y conmigo. Mia llegó en seguida. Me miró irritada y subió las escaleras.
         -¿Ella vive aquí?- Me atreví.
         -Si. Ella y Dick.- Contestó Monique más amable que nada.
         -Son hermanos. Mia trabaja en la cafetería del pueblo. Es mesera.
         -¿No está muy chica?- Me atreví de vuelta.
         -Si, pero lo necesitan, ella y Dick ayudan a Monique y Joe con los gastos de la casa.- Me informó Miriam.
         -Joe es mi esposo. La madre de ambos era prima de Joe, ella y su novio murieron. Son medios hermanos. Él padre de Dick viene a veces a verle. No se llevan bien el hombre y Mia.
¡Que gran drama! Pensé instantáneamente, pero no lo iba a mencionar ni de chiste.
         -Sé que no debo, pero, si él padre de Dick esta bien… ¿Por que no vive con él?
         -Por que, ese hombre solo quiere al muchacho. Si se lo lleva, Mia se quedaría sin hermano. Dick prefiere trabajar aquí a irse sin ella. Por eso, si tu la vez irritada, comprende que no es por que sea una mala chica. Es por que vive triste. Sin padres y le quieren arrebatar a su única familia- Monique estaba mas serena que una canción de cuna.
         -Valla.
Esa sí que era una gran respuesta a su déspota comportamiento. Tal vez no me odiaba, solo estaba devastada y cansada.
Beth también llegó, junto a Dick. Ambos saludaron de forma educada.
         -Moni ¿llegó Mia?- Le preguntó Dick.
         -Si, está arriba.
Subió. Y seguimos charlando pero sobre Beth, no de los dos de arriba. Al poco rato oscureció. Luke y Cole también se aparecieron. ¿Todos viven ahí? Seria más sorprendente que viviesen ahí a cuando supe que mis amigos vivían en casa de Jordan. Pero Cole dijo:
         -Solo estoy de paso. Vine por las cosas que dejé y por Miriam.
Al mencionar su nombre, el rostro se le iluminó. Ella era lo más importante para él sin duda. Se quedaron un rato más.
Mi celular comenzó a vibrar. Y yo estaba tan tranquila y contenta que lo contesté inconscientemente.
         -¿Hola?- Contesté mirando a mis nuevos amigos.
         -Hey. Hola, al fin contestas. Zack bastante lo intentó pero tú, nada que le haces caso. ¿Todo bien?
Me sorprendí un poquito al reconocer la voz. Luego de escucharle creí que era Brad, pero no.
         -¡Hey! Ha pasado tiempo. Si todo bien. ¿Todo bien por allá?- Bajé el tono de mi impresión- ¿Estás bien John?
         -Obvio que si. Nos preocupamos.
         -¡Ay por favor! Eso es todo lo que saben hacer.
Todos me miraron extrañados. Derek desapareció en las escaleras para ir al piso de arriba.
         -Tranquilízate. No saben que intenté llamar. Jen me insistió que tratara. Lo bueno es que estás bien. Ethan y Zack se alteraron. Creían que los Rastreadores te alcanzaron, que te hicieron daño.
         -Pues, diles que estoy bien. Vasta de preocupaciones. ¿No se los dijo Mar?
         -Ah. Si, lo mencionó, dijo que te mudaste a quien sabe donde. Pero era poco probable que fuera verdad. ¿Dónde estás?
         -No se lo dije a Marisol, menos a ti. Lo que importa es que estoy bien. Mucho mejor a como estaba antes. Antes… de ver a ella- Hice una pausa milenaria.
         -Aja. Continua. Estoy en mi habitación a prueba de ruido.
         -No creo que deba… Estoy ocupada, te llamo después.
         -¡No Mel! No lo harás. Di lo que sea, no cuelgues.
         -Salúdame a Jen, y a todos. En especial a las chicas. De verdad te llamaré.
         -¡Mel!- Imploró.
         -Cuídate mucho John. Adiós.
         -Nos vemos. ¡Y…! Ten cuidado.- Se rindió.
Colgué.  Desde la mudanza, primera y última ve que me comuniqué con él o con alguien de mi vieja vida.
Cené deliciosamente en casa de Monique. Luke y Beth me llevaron a casa. Extrañé vagamente las bromas de John en el almuerzo.



domingo, 14 de octubre de 2012

Mis Reseñas: Her eyes

Y con esta cumplo con un total de 60 entradas, no son muchas pero bueno supongo que podría tener menos jeje.

His Eyes
Autora: Renee Carter

Editorial: Outskirts Press


¿Cuál es la manera más probable de encontrar el amor? De niñera. O, al menos que seas Amy Turner. Amy está a punto de graduarse del bachillerato cuando encuentra el anuncio para cuidar niños por el verano. No tenía idea de en que se estaba metiendo. Su nuevo trabajo era para "cuidar" a Tristan Edmund un sexy, y rico chico de su edad... que recientemente quedó ciego. Tristan no está interesado en aceptar su ayuda. O eso es lo que él piensaDesde que perdió a su padre y quedó ciego en un concurso de salto de caballos, Tristan pasa el día en la oscuridad, negándose a aceptar su discapacidad. Para su disgusto, Amy lo arrastrará a la vida y de nuevo a la luz. Pero cuando los dos empiezan a ver algo en el otro, la hermosa ex-novia de Tristan aparece ¿Será demasiada la tentación, o Tristan será capaz de escoger a la única chica que realmente lo ve?


Mi Opinión:
3/5
Primero: Así como empecé la tarde del jueves en leerlo, lo terminé. Son solamente 196 páginas -144 si leíste la traducción del foro Purple Rose, como yo,ya que este libro no está disponible en español... ¡el mejor foro sin duda, gracias!  En fin, es muy corto. Demasiado corto pero no mas que el otro libro que ya dije que es corto y definitivamente le gana… en fin.
La manera en que inicia el libro me parece muy buena, va al punto y no da rodeos respecto cosas que otras veces encuentras y no van muy al caso.
Es esa historia en la que te encuentras con el chico guapo, mujeriego, rico pero cerrado y algo difícil de tratar y la chica con pocos ingresos que solo quiere ir a la universidad de sus sueños. Con la diferencia de que él a quedado ciego y ella recibirá una paga –muy buena- por cuidar de él, pero realmente se convertirá en su guía para traerle de vuelta a la vida, ya que él se a cerrado a toda posibilidad de darle la cara a su nuevo estilo de vida. Descubrirá que hay mucho más allá de lo que una imagen parece ofrecer.
La evolución que Tristan logra gracias a la persuasión de Amy es el un elemento imprescindible.
Pasas un buen rato con las peripecias de la chica o con los comentarios del pequeño hermano de Tristan. Aquí pasa de todo un poco.

Bueno, me llamó la atención leerlo por que vi la sinopsis en el blog de “Atrapada en laDistancia” y dije ¡Debo leerme este libro! Y valió la pena. Si quieres llevarte un buen sabor de boca con una lectura rápida y algoentretenida con un lindo mensaje este libro sin duda es la opción perfecta. 
*Gracias a mi amiga Polola, lindisima sin ti nunca hubiera conocido ese hermoso blog y por ende al libro, te quiero amiga eres de lo mejor.*




Gusto por Sufrir Capitulos 29 y 30... Un cambio

Como no tengo mas que hacer cuelgo mas capis.
Y agradezco enormemente a Triss y Myra por leer mis escritos, las mejores sin duda, por que a pesar de la enorme distancia que nos separa han sido incondicionales y me han dado ánimos para seguir con esto... ¡¿Que haría sin ustedes!?
Disfruten y comenten :)


29 Bajo la piel


         -Resultas fácil de encontrar- Se mofó.
No respondí. Apenas pude abrir los ojos trabajosamente. Estaba en una terrosa superficie. Me levanté con mucho trabajo. Sentía un escalofrío que poco a poco iba desapareciendo.
         -Acabaría contigo de una buena vez. Pero eso no sería divertido. - Siguió- Además. Hay que comprobar ciertas cosas. No me iré por las ramas, no te preocupes.
Solo la miré. Perpleja ante su belleza y su engañosa felicidad.
         -Sé que piensas: “Yo no soy quien crees, Yo no soy Leyni”.- Me imitó (supongo)- Pero la verdad eso importa muy poco. Ella fue eliminada, pero con tu parecido, esperaba que Zack lo creyera. Esperaba que accediera y ayudara en tu asesinato.
         -Yo también lo esperé.- Solté. Con un trabajo incomparable.
Se limitó a sonreír.
         -Si. Claro. Y viste no lo hizo. Y fue bueno. Para mí. Para descubrir si eres una Eternit o no- Lo dijo. Ella lo creía también.
         -No sé que dices. Lo que sea, no lo soy. Soy una persona normal. Exclúyeme de lo que creas. Por que pierdes tu tiempo.
         -¡Ja! ¿Y que esperas? ¿Qué te haga caso y me valla? No juegues. Apestas a mente nadando en fuerza sobrenatural. Apestas a lo que los Eternit huelen. Ese atrevido e inquietante hedor. Lamentable por ti.
Se acercó y me tomó por el brazo.
         -Me das lastima.- Escupió.
Si estábamos de acuerdo en eso. ¿Por que no se iba y ya? Yo podía morir pronto. Pero realmente no quería hacerlo en manos de una Shadow rastreadora, que solo se sacia con muerte ajena.
         -Solo déjame Deborah. No soy parte de nada…
         -¡Ja! Que indecencia la tuya, al llamarme por mi nombre. - Se ofendió- Pero mira. Propongo algo. Si me das la muestra que necesito para comprobar que realmente eres Eternit o no. Yo…- lo pensó mucho- … te dejaré vivir… Dos días más.
No esperó respuesta de mi parte. Comenzó a sacar mi hombro fuera de la ropa que lo cubría.
         -Por esto Lerk y Ley te agarraron aquella vez. Los envié para comprobar que TÚ tienes esa marca.
No importaba que dijera yo.
Comenzó a pasar sus largas  uñas por mi piel. Lijas filosas, atacando mi piel. Abriéndola, encontrándose con mi carne viva, de un color superior al de las uñas de Deborah. Me lastimaba al arañarme, no salía mi sangre a chorros, pero, si se escurría un poco a los costados. Y lo que ella buscaba apareció.
Un símbolo extraño y medieval se dibujó en mi hombro. Por encima de los rasguños de mi brazo derecho. Su felicidad más evidente que antes.
Un ruido de entre los árboles que, no había notado alejó a la pelirroja de mí.
         -Cumpliré. Por que me lo haz mostrado…
‘‘A fuerzas, por que nunca accedí’’ pensé.
         -Tu miserable humanidad durará unos días más. Aprovéchalos.

Ethan y Zack aparecieron -los proveedores del estrépito anterior-
Hizo ademán. Y se esfumó. De la misma manera en la que me llevó a ese lugar.



















30 Aprendiendo


Pensé que ni siquiera Deborah era una mujer cumplida. Desde todo lo que pasó ya había transcurrido una semana. Me dio gusto, mejor así. Ya me había mudado, ya tenía una vida nueva de camino.
         -Todos tienen un número favorito- Se reía y medio reclamaba Miriam al hablar.
         -No lo creo necesario.- Le dije.
         -Oh. Aún así. Todo el mundo.
Miriam era increíble. Podía entablar una conversación, cargar libros y anotar un inventario de los libros recién llegados al mismo tiempo.
         -A si. ¿A quién tienes tú?
         -Admito que a tres. A mi novio, Mia y Monique. En cuarto lugar A Adam, pero ese chico no es importante- Dijo riéndose del pobre chico.- Oh por cierto. Debes conocer a Monique, una mujer asombrosa. Uno de estos días te llevaré a verla.
Solo asentí.
Y pensar que todo esto a causa de Zack. Que desde que llegué a la biblioteca de la preparatoria no dejaba de llamarme y yo de evitar contestarle.
         -¿Ya terminan?- Preguntó Adam asomando la cabeza por encima de la puerta.
         -Ya pronto. Pasa. Solo me falta esto.
Le enseñó una pila enorme de libros que aun no estaban en su estante y siguió acomodando los que tenía en los brazos.
         -Por cierto- Mencioné- ¿Por qué estoy aquí?
         -Ah. No sé. ¿De donde dices que…-
Y parecido a un espectáculo de malabares en el circo. De forma milagrosa evitó caerse de la escalera y tirar un par de gruesas enciclopedias.
         -Un señor de la oficina principal. Dijo que antes de iniciar clases, era necesario venir pero preferí pasarme hasta ahora y no sé…
Ella rió ante su gran show y lo que dije. Creo.
         -Solo creen que necesito ayuda. Pero ya vez que no. Es que soy voluntaria y nadie se ofrece para esto. Como eres nueva… tienes cara de que esto te gusta.
         -No en realidad.- Dije.
Adam dejó de revisar la lista de libros que Miriam había hecho.
         -Eres impresionante Miriam. Pero deja de enseñarle tu ropa interior al público.
Ella bajó de la escalera con un pequeño libro en las manos.
         -¡Ja!- Gritó, fingiendo que lanzaba el libro.
Adam se escudó con uno más delgado y largo. Volvió la vista al ver que no lo hizo.
         -Adam. Me la debes. Pero no lanzaría a un hermoso libro contra algo tan desagradable como tú. En una carrera será.
         -Desagradable ¡Ja! No han visto a Lerk o a Ley enfurecidos como orangutanes.
Esperen… Eso… ¿Lo dije o lo pensé? ¿Si lo pensé, por qué me miran como si fuera una zafada?
         -¿A quienes?- Me preguntó Adam.
         -A nadie. Perdón, pienso en voz alta.
Sonreí apenada. Esa tarde conocería a unos amigos de ese par.
La tarde mas magnifica de mi vida fue esa. Sin peleas. Sin arrebatos. Solo disfrutar de la compañía de chicos que bien podrían ser mis amigos.
No hay muchos lugares para pasarlo bien, comer y todas esas cosas que yo podía hacer antes. Pero eso, lo convertía en un lugar mejor. Si, podría sonar ridículo. Pero con un pequeño cine, una cafetería y unas cuantas cosas más en compañía de la naturaleza… sin duda eran mucho mejor.
Así que, esa tarde salimos al bosque. A Miriam le tuve confianza rápidamente por que a Adam lo conocí en unas vacaciones a las que Fer, Kelly (creo que así se llamaba. Y creo que era su novia), Jeannette, Mark y yo venimos. Fue hace años. Creo que yo tenía 11 o 12 cuando vine, y curiosamente él aun me recordó.

Llegamos el domingo en la noche. Y hasta el miércoles no salimos de casa para acomodar muebles y todas nuestras cosas. Ese día lo vi. Platicamos y salimos. Prácticamente él me ha mostrado los alrededores. Y hoy lunes. Conocí a varias personas. Y mi nueva escuela, blanca, amplia y no me hace extrañar a la anterior, la cafetería es impresionantemente normal, y en lugar de cuatro paredes tiene dos enormes ventanales que dejan paso a la hermosa vista del aparcamiento y mas allá dejando al descubierto el hermoso bosque que se oculta por ahí.
Ahora a disfrutar o lo mas parecido a eso… Mi nueva vida ha empezado.


---A partir de ahora nada será como antes, finalmente hemos llegado al cambio que mmm cambia todo, jeje no sé de que otra manera describirlo. Ya eh llegado al punto en que las cosas se ponen mejores -creo yo- Y espero que eso parezca. 
Y que les agrade el cambio.
Mel ha viajado a otro lugar y conocerá cosas mejores y descubrirá otras...
yeiii jeje así es. Espero de verdad que les agrade.------


Por el momento...

Mi récord mas grande respecto a entradas por mes es de 8. Cuando me dí cuenta de ello me dio risa mas que otra cosa...
No prometo superar eso este mes... ya que como ven no estoy aquí muy seguido. 
Cambié la imagen del blog otra vez, para ver si de esta manera me inspiro un poco más... no sé. Tal vez si sirva, tal vez no. 
Por ahora me estoy dedicando a buscar buenos ejemplares con los que entretenerme, leer, ahora es en lo que mas gasto mi tiempo.
Leer, la mayor fascinación y satisfacción que eh encontrado. Sumergirme en mundos alternos, en palabras ajenas. 
Viviendo historias, recordándolas a través del tiempo



Romance, aventura, fantasía, sobrenatural, ficción... Romance.




Gusto por Sufrir Capítulos 27 & 28

Después de no sé... mucho tiempo me eh decidido a publicar algo... Tenía tanta flojera de poner otra entrada... no sé porque; pero lo eh hecho finalmente.
Enjoy!!!



27 Hilo desesperante


El auto se sentía diminuto con mí ser adentro. Mi cuñado y mi hermana adelante. Zack se fue solo después de que le prometí que nos veríamos mas tarde. Por que realmente no hablamos. Y no sabía la razón de que él estuviese allí tan temprano.
         -Vallan viendo si la cita fue hecha, tengo que recoger algunas cosas- Nos dijo Jeannette.
         -¿Cita? ¿Aquí? O sea… ¿Veremos a una psicóloga?- Me dirigí a los dos, sin saber quien respondería a mis dudas.
Mark aparcó en frente del pequeño lugar, un consultorio psiquiatra, que tenía a los costados: una papelería y un restaurante bastante elegante para no dejar de ser dudoso.
         -Es como la última vez ¿Recuerdas?- Mi hermana dijo.
         -Si pero, tenía cita para noviembre, septiembre. Y eso era para ver que tan bien estaba mi capacidad mental.
         -Es igual, solo que no es para ti solamente, también es para ver que tan buenos tutores seremos, como caso especial. Bla, Bla, Bla. Sabes como funciona, no quieres explicación.
         -¿Qué, esos quieren ver que tan capaces son?
         -Así funcionan. Criticando a los ciudadanos. - Dijo Mark.
Jeannette se esfumó. Mark y yo entramos. Ahí estaba la recepcionista, en su pequeño y lamentable escritorio. Seguro jugaba Solitario en la computadora hasta que nos vio entrar. Su cara cambió drásticamente.
         -¿Qué tal? Muy buen día. ¿Qué los trae por aquí?
Era nueva, o jamás nos encontrábamos con ella. Tenía pinta de ser muy molesta. Cabello en el corte que mas odio, como si quisiera competir contra hombres en ver cual cabello es mas corto; ya era de edad avanzada, masticaba un chicle, junto a sus palabras. Era una revoltura de verdades con mentiras, debía visitar a la psicóloga para la que trabajaba; y debía hablarle de sus problemas de personalidades.
         -Tenemos cita- Dijo Mark, y le entregó un papel. -Ella lo miró.
         -Es para las once y treinta.
         -Así es.
         -¿Y qué hace aquí?
         -Pues esperar a que nos reciba.- Mi cuñado estaba en el hilo de asustado y confundido.
         -Apenas van a ser las diez y treinta ¿Qué hace aquí?
         -Bueno, queríamos ser puntuales.- Más asustado y utilizó la voz de un niño regañado.
         -¡Pudiendo aprovechar esta hora! - Si que estaba estresada. ¿Quién se estresa pasadas dos horas desde el inicio de la jornada laboral?
Un fuerte olor a tabaco nos llegó de golpe. Las paredes estaban amarillas, deterioradas, ¿Por fumadores? ¿O por las peculiares visitas que debían tener?
         -Ni siquiera hay gente ¿Qué, ni por eso nos pueden atender?- Ya no había niño regañado, ni en su porte ni en su voz.
         -No. No antes; es a la hora que se les especificó.
         -¡Pero cuando llegamos dos minutos después no nos atienden!
         -Si no le parece valla a otro lugar.
         -Iría. ¡Si hubiese otro lugar!
Ellos vivían en Nueva York, pero Mark también era del condado. Antes vivía en esta frívola ciudad. El chico sabía un poco del movimiento. En los últimos años las cosas han sido modificadas. Pero la táctica del mundo es la misma. Y que solo halla un puesto comercial para cada cosa, tampoco ha cambiado.
         -Entonces. Haga lo que quiera. Aquí no se le atiende hasta las once y treinta. Exactos.
         -Gracias.- Pronunció a regañadientes.
Al salir nos encontramos con Jeannette y le contó lo que ocurrió. Ella no se molestó. Fue mucho más tranquila que su curioso esposo. Fueron a comprar comida. Que para el camino sería perfecto. Gran trato; ellos me dejan ir por ahí sin compañía, y yo los dejo estar un rato a solas.







28 Conociéndoles más


Esa tienda era particularmente atrayente a mi nariz (principalmente). Olía a canela. Galletas recién horneadas, y adornos de navidad. Curioso, para ser septiembre. En menos de mi inhalar y exhalar ese peculiar y hogareño olor ya estaba dentro.
Gran sorpresa cuando te encuentras con un lugar así. Parecía una gran venta de antigüedades que nadie se molestaba en comprar. Estanterías de un curioso vidrio verde. Me sentía pequeña dentro de ese lugar; a cada paso era inminente quebrar algo, o la estantería completa.
En el mostrador una señora amigable y regañona (debía visitar a la psicóloga que estaba a unas puertas también).
         -¿Qué necesitas?- Dijo en un aire complacido.
         -Oh, nada en especial. Solo estoy mirando. - Le eché un ojo a las baratijas expuestas.- Este lugar no estaba antes.
         -No. Ya tenemos tiempo aquí- Su voz era muy dura ahora.
         -Valla. Pues yo eh pasado por esta calle y…
         -Tenemos tiempo aquí.- Insistió.

Que curioso que no lo notara antes. Por fuera se veía en extremo pequeñísimo, tan solo una ventana borrosa y una puerta, con ese olor atrayente. Y por dentro un lugar en extremo enorme.

Olor a menta. Era mucho más refrescante que la intemperie. Más al fondo estaba un especie de restaurante, pasando un estrecho y corto corredor.
La puerta chilló, anunciando que alguien más entraba. Brad.  Que primero saludó con la expresión corporal a la señora de enfrente y luego me miró a mí. No era invisible como lo fui en casa de Jordan.
         -¡Mel! - Impactado de verme.- ¿Qué haces aquí?
         -Hola. - ¿Qué mas podía decir a eso?
         -¿Cómo lograste entrar?
         -¿Qué? ¿Cómo que como entre? Obvio ¿no? Por la puerta.
         -Si pero…- Elevó su sonrisa al máximo- Es que, este lugar no lo puede ver nadie.
         -¿Eh?
         -Ya sabes. Lo que te confesamos.- Era el chico repleto de extrañadas para mi. - Este lugar solo puede ser visto por nosotros. Solo saben de él, los shadows- Dijo finalmente ante mi silencio.
Rodé los ojos- ¡Ah Claro! Eso es ¡Taaaan normal!
         -Oye debes saber que, existen muchas cosas que tu aun desconoces de nuestro mundo existencial.- Mencionó orgulloso
         -Si. Amigo, no me sorprendo con facilidad.
         -Aquí venimos a pasar el rato. Hablar sin pena de lo que somos, bromear sobre ello, hablar de estrategias. En Fin. Es como la casa de Jordan, pero cobran.
         -Valla. Ustedes si que son una caja de sorpresas.- Sentí que estaba en medio del dialogo de un estreno en el cine.
         -Ya sabes- Guiñó el ojo. ¿Para mi o para la gruñona de atrás?
         -¡Hey Brad! A ella ¿La conoces?- ¿Era para ella? Si, de otro modo ella ni pío hubiera dicho.
         -Si, es mi amiga.
         -¡¿De cuales?!- Alarmó.
         -De esas amigas. Ahg. No entiendo la pregunta. Solo es mi amiga. Una amiga como cualquiera. Consigue unas.
         -No me apuntes.- Dije, rápido y bajo.
         -¿Cómo es que entró?
         -Es de los nuestros.
         -¿Ah si? ¡Tú! - Me miró desafiante- ¿Qué eres? ¿Shadow, Eternit o un vampiro oculto, que viene a refugiarse?
Me encogí de hombros. ¿Qué pasaba si le decía que yo era una simple humana moribunda? Bueno, una simple humana con problemas comunes y amigos Shadows y medio animales incapaces de trasformarse.
         -No la abrumes.- Dijo Brad, como si leyera mi mente.
         -¿Qué? Solo espero que me diga de cual raza proviene.
         -Aun no lo sé.- Mis palabras salieron por si solas, dejándome desear que pudiese tomarlas y meterlas en mi boca de vuelta.

Abrió los ojos como platos -¿Qué?- Me gritó.
         -Si, bueno mi historia es complicada. Jordan me dejó entrar en su casa tan amablemente- Esperando o creyendo que ella le conociera- Y aun no descubrimos si yo soy una Eternit o una linda Shadow.
Ella tardó en responder… pero se lo tragó todo.
         -Bien, espero que tengas suerte, encontrando tu identidad.
Nos dejó a Brad y a mí, a solas, lo cual agradecí.
         -Valla tienes talento.- Dijo él.
         -Si lo sé.- Me apresuré para decirle lo que me propuse en mi cabeza a hacer.- Es a lo que me dedico a diario.
         -¿A mentir?- Estaba divertido e impresionado.
         -Si, créeme que te lo voy a explicar en cuanto pueda.
         -¿De que estas hablando?
         -Luego te explicaré. Debes saber que mi vida tiene más sorpresas que la tuya.
Me miró extrañado. Expresión dura y calmada.
         -Así que… tengo que decirte unas cuantas cosas.- Continué- Promete que lo que te diga, hoy y ahora, jamás se lo dirás a nadie. Jamás.- Enfaticé.
         -Espera…
         -Solo prométemelo. Ni a Marisol, ni siquiera a Jordan. Y sé que es una carga muy dura (después sabrás por que) pero no lo harás ¿verdad?
         -Eso creo.
         -Haz que me lo crea.
         -Te lo prometo.- Dijo sin vacilar.
         -Bien.
¿En que maldito momento decidí decirle toda la verdad? Sencillo: en el momento en que entró a la tienda; en el momento en que sentí que explotaría sin decírselo a nadie. Sin nadie a quien decirle adiós por mi propio orgullo. Debía hacerlo, para tener este recuerdo de despedida de al menos una persona.
         -Me voy a mudar- Escupí finalmente.
         -¿Eh?
         -Eso lo sabe Marisol. Pero solo eso, no sabe la razón y tú no se lo dirás. Me voy a mudar a una casa que acaba de comprar mi hermana; me voy con ella y su esposo.
         -¿Qué, cuando lo decidieron? ¿Por qué?
         -Lo decidimos desde hace años. ¿Por qué?  Por que yo esto enferma. ¿De qué? No lo sé. Solo sé que con el paso de los días me estoy muriendo. Me muero mas rápido de lo que tú o cualquier persona normal - Interponiendo que él y otras personas cercanas eran- está. Fácil. No llegaré ni siquiera a cumplir veinte.
02 Enero- 2012
         -No entiendo. Mucho.
         -No hace falta. Solo toma los datos importantes… Me mudo por que dicen que para casi el final, voy a necesitar una silla de ruedas. Por que necesito evitar ajetreos como los que la ciudad traen a la humanidad.
         -Debiste decirlo. Pero… Creo que entiendo. -Tardó en seguir:- Al menos dame la dirección. Para en una de esas, visitarte.
Le entregué un pequeño papelito con la dirección escrita en él. Mi hermana lo había escrito, para que me la aprendiera.
Él miró lo escrito en ese trozo, y su expresión era rara.
         -Conozco ese lugar. Creo que no te gustará. Naturaleza, grandes paisajes, y poca recepción para el celular.
         -Aprenderé a vivir con eso.
Alargó una sonrisa.- Ya lo creo.
Iba a decirme algo más. Pero gritos alarmantes detuvieron todo.
         -¡Rastreadores! ¡Vienen Rastreadores! ¡Nos encontraron!- Gritó alguien.
         -¿Por quien vienen?- Alarmó la señora refunfuñona. Se refería a Brad al hablar.
         -Eso no importa. Tessa. Hay que…- La enojona era Tessa. ¿Me iba a servir de algo?
         -¿A quien buscan?- Insistió Tessa.
No existieron más ruidos. Deborah estaba frente a mí. Orgullosa como siempre.
         -Por ella.-Recitó la hermosa pelirroja.
Solo vi vagamente a Brad en el suelo, rodeado de su propio rojo. Tenía un hombro lastimado, un hombro sangrándole.
Todo se tiñó de negro. Ya no estaba ahí. Ya no le podía ayudar.