lunes, 15 de octubre de 2012

Gusto por Sufrir Capítulos 31 & 32

A ver que tal...


31 Cantarela


         -Mel. Él es mi amigo casi hermano Cole. Este chico es el mejor.- Me decía Adam- Cole ella es Melanie. De la ciudad al bosque.- Con sonrisa cautivante.
         -Es un gusto Melanie. Cole Lawton.
Pude babosearme por horas con Cole. Era como dos cabezas más alto que yo. De tez morena como Adam. Y realmente apuesto. Y sus músculos se daban a discutir.
         -Melanie Bennett- Dije estrechando su mano- Pero dime Mel o Melanie, bueno es igual, pero, - Volví a ponerme nerviosa ¡Rayos!
Él chico se limitó a mirarme amistosamente y volvió atrás con los otros. A ese punto no reconocía quien era más importante que quién. Pero creo que él lo era.
         -Es muy guapo ¿no?- Me susurró Miriam tomándome del brazo.
Ella no estaba antes. Acababa de salir del Jeep de Adam.
         -Si, algo- Tuve que decir.
Se quedó mirándome, secreteándose a sí misma. Debatiendo si escupirlo o no.
Optó por hacerlo:
         -Es mi novio.- Soltó orgullosa. (Demasiado)
         -¿En serio? - Valla que ‘‘confundida’’ estaba corto a como me sentía- Wow, que bien. Linda pareja. Eh.
         -¿Lo crees?- Aun no quitaba esa sonrisota de su cara.
         -¡Claro!- Más animada de lo que en realidad creía.
Y en realidad no lo noté, pero pude sentir esa extraña conexión como la que se siente cuando miras a John y Jen. Esto era muy parecido. Es más, creo que mas intenso, lo pude sentir y sin necesidad de verles juntos.
Luke y Derek se acercaron a mí. Miriam se unió al juego de béisbol de los otros.
         -¿Qué tal chica nueva?- Dijo uno de ellos.
         -¿Nueva? - Le miré con incredulidad. ¿Eso qué?
         -En el pueblo quiero decir.
         -Tengo nombre. Melanie.
         -Soy Luke, él es Derek.
Derek solo hizo un ademán, ladeó la cabeza y se fue.
         -Genial. Y… tengo que admitir que tu eres un espécimen realmente singular.- No dejé de mirarle los ojos y el cabello.
Él sonrió.
         - ¿Por qué? ¿Por mis ojos púrpuras o mis greñas azules? Ja. Lo sé. Soy único.
         -¿Quién piensa en teñirse el cabello así, y los ojos…?
         -No son falsos. Así son. Y yo jamás me teñiría el cabello.
No se ofendió. Pero apartó la vista hacía los pinos.
         -Él chico así es. No lo molestes por eso.- Dijo una chica de cabellera más rubia que la más rubia que aya visto. Con unas mejillas rosadas, imposibles de esconder.
         -No lo intento molestar solo…
         -Cálmate Mia. Es normal, no se ven chicos así en las afueras ¿no?- Dijo Luke.
Le dediqué una sonrisa. Y la rubia- Mia- se molestó y también fue a jugar. Miriam volvió agitada.
         -Luke. Beth quiere verte jugar. ¡Ve! - Resopló.
         -Nos vemos luego- Luke se despidió agitando la mano y se fue.
         -¿No vas a jugar?- Me invitó ella.
         -Ah. No, no soy buena en… el béisbol. Y soy la novata, prefiero verles jugar.
Sonreí. Y escuché lo que él otro tipo que no conocía le dijo a Adam y a Cole.
Mis oídos eran maravillosos.
         -Oye. No se vale. Yo ansiaba ver como tragabas el polvo que te dejaba Miriam. ¡Pero la chica lo impide!
         -Será otro día. Y… ¡Gracias por estar de su lado!- Reclamó Adam.
         -Exacto Dick, ya será otro día.- Tranquilizó Cole.
Solo los miré. Conocía a un total de cinco personas, formalmente. Todos juntos parecían una gran familia. Era fantástico.
Adam, Cole, Miriam, Beth, Luke, Derek, Mia y Dick. ¿Podían tomar el lugar de mis viejos amigos?





32 Sin descanso


Abriéndose paso entre la multitud Beth era la mejor. Aparecimos en el buffet mas rápido de lo que jamás estuve. Y mi mente estaba decidiendo: ¿Cuál cafetería es peor? No quería admitirlo… esta, sin duda.
Milagrosamente encontramos una mesa vacía. Mia era la mas gruñona. Si, pero Beth era la mas tosca y aventada. Mia la delicada.
         -A veces son muy buenos los cambios. No pienses que todos son iguales. Este sin duda será el mejor de tu vida. - Alentó Beth.
Ella era tosca y evasiva. Pero una gran chica. Un poco más alta que yo. Y la mayor parte del tiempo traía su oscuro cabello en una coleta.
         -Eso esperamos Mel.- Dijo Miriam.
         -Gracias.- Sonreí.
Empezamos a comer. Y de pronto sentí las fuerzas del recuerdo. La potencia con la que martillaba mi pecho al sentir eso aproximarse a mi. Comencé a inquietarme y no pude más.
         -Oigan. ¿Ustedes creen que existan los vampiros y hombres lobo?
Me miraron fijamente. Incluso Mia estaba por atragantarse con su jugo. Yo sujeté mi soda, esperando que ella me escudara de sus juicios contra mí.
         -¿Tu familia es científica?- Preguntó Beth.
         -No.
         -Oh, entonces si te puedo contestar.
         -Viniste aquí ¿Por qué tu familia está influenciada por leyendas?- Preguntó Miriam.
         -¿Qué? No. Claro que no. Es solo que. Lo recordé. Olvídenlo no importa.
Ellas se relajaron. No las miré, solo paseé mi vista por la ventana, aun así sentía sus miradas sobre mí. Pero no me arrepentí por preguntar.
Lo dejaron pasar. Y prácticamente, pasadas unas semanas ya eran mis amigas. Creo.
Adam me llevaba a mi casa. Pero solo por diversión. Por que platicábamos y bromeábamos en el camino. No por que él me obligara a estar protegida.
         -Pocas chicas son como tú.- Me dijo una vez- Diferente, divertida. Y no te interesa si la gente piensa bien o mal de ti. Haces lo que crees mejor y ya.
Él era realmente tierno, en su físico y su manera de ser. Con ojos compasivos y cabello melocotón. Su compañía no era una carga, era agradable. Lamento que eso llegué a sentir con Ethan a mi lado.
Miriam por otra parte, decidió llevarme a conocer a Monique. Pensó que era tiempo.

***

Una preciosa cabaña era hogar de esa mujer. Todo en una maravillosa unión con la naturaleza que la rodeaba.
Ella llamó a la puerta. Pasos se escucharon en respuesta. Y Monique abrió…
         -¿Qué tal Monique?
         -¡Miriam! Que gusto verte. No es así desde tu riña con Adam. Pasa. Pasen. - Me miró tan felizmente. Que no supe que hacer en respuesta.
Asentí con la cabeza. Allí adentro era muy acogedor y humilde. Un precioso recinto para una mujer adulta.
         -Quería que Melanie te conociera. Oh, por cierto ella está interesada en las historias de vampiros y licántropos.
         -Valla. Pues es un gusto conocerte Melanie. Yo soy Monique. Vivo aquí desde que tengo memoria. Y tengo varios relatos que tal vez te interesen.
No creí que Miriam diría algo sobre mi pregunta. Y no es que yo estuviera interesada, solo, de alguna forma era parte de esas leyendas mundiales.
         -Gracias señora, también es un gusto enorme conocerla. Miriam me insistía en que yo debía conocerla.
         -Oh, pues espero no decepcionar tus expectativas.
         -No creo.
Fue realmente grandioso. Me contó por horas historias sobre su pueblo, su familia y una que otra sobre lobos. Pero no cosas que revelaran más de la cuenta. Supuse que se debían a cosas muy privadas de su pasado. Yo no iba a irrumpir en nada. Pero me fascino escuchar tantos relatos.
Era como tener una linda abuela a quien acudir. Me entristeció ese recuerdo. Los padres de mis papás fallecieron. Los cuatro en el mismo avión en unas vacaciones a Lima, Perú. Nunca llegaron. Y yo nunca los vi. Eso ocurrió apenas cuando Fer era un bebé.
Y Monique era una mujer mayor. Aparentaba unos 50 años cuando mucho. No se veía como para ser mi abuela, pero si un pariente al que le puedes pedir apoyo.
Luego de varios relatos:
         -Y los niños vienen a verme casi todos los días. Mi esposo sale de viaje a menudo. Si tú quieres venir algún día serás bienvenida.
         -Muchas gracias. Tenga por seguro que lo haré.

Jeannette retomó su trabajo. Mark igual. Ambos iban y venían de Nueva York. Mi hermana no quería que yo me quedara sola en casa. Me sacó -en parte- de mi casa por eso y ella tenía que hacer lo mismo.
         -Monique. A esas bestias enormes no les puedes llamar ‘‘niños’’. Ya están viejos. La mas pequeña es Mia. ¡Y tiene 15!
         -Bueno, para mi seguirán siendo niños. Crecen en cuerpo pero no en espíritu. Incluso tú eres una niña. No deberías tener novio tan chica.
Esta mujer realmente  me cayó muy bien. Bromeaba y todo con Miriam y conmigo. Mia llegó en seguida. Me miró irritada y subió las escaleras.
         -¿Ella vive aquí?- Me atreví.
         -Si. Ella y Dick.- Contestó Monique más amable que nada.
         -Son hermanos. Mia trabaja en la cafetería del pueblo. Es mesera.
         -¿No está muy chica?- Me atreví de vuelta.
         -Si, pero lo necesitan, ella y Dick ayudan a Monique y Joe con los gastos de la casa.- Me informó Miriam.
         -Joe es mi esposo. La madre de ambos era prima de Joe, ella y su novio murieron. Son medios hermanos. Él padre de Dick viene a veces a verle. No se llevan bien el hombre y Mia.
¡Que gran drama! Pensé instantáneamente, pero no lo iba a mencionar ni de chiste.
         -Sé que no debo, pero, si él padre de Dick esta bien… ¿Por que no vive con él?
         -Por que, ese hombre solo quiere al muchacho. Si se lo lleva, Mia se quedaría sin hermano. Dick prefiere trabajar aquí a irse sin ella. Por eso, si tu la vez irritada, comprende que no es por que sea una mala chica. Es por que vive triste. Sin padres y le quieren arrebatar a su única familia- Monique estaba mas serena que una canción de cuna.
         -Valla.
Esa sí que era una gran respuesta a su déspota comportamiento. Tal vez no me odiaba, solo estaba devastada y cansada.
Beth también llegó, junto a Dick. Ambos saludaron de forma educada.
         -Moni ¿llegó Mia?- Le preguntó Dick.
         -Si, está arriba.
Subió. Y seguimos charlando pero sobre Beth, no de los dos de arriba. Al poco rato oscureció. Luke y Cole también se aparecieron. ¿Todos viven ahí? Seria más sorprendente que viviesen ahí a cuando supe que mis amigos vivían en casa de Jordan. Pero Cole dijo:
         -Solo estoy de paso. Vine por las cosas que dejé y por Miriam.
Al mencionar su nombre, el rostro se le iluminó. Ella era lo más importante para él sin duda. Se quedaron un rato más.
Mi celular comenzó a vibrar. Y yo estaba tan tranquila y contenta que lo contesté inconscientemente.
         -¿Hola?- Contesté mirando a mis nuevos amigos.
         -Hey. Hola, al fin contestas. Zack bastante lo intentó pero tú, nada que le haces caso. ¿Todo bien?
Me sorprendí un poquito al reconocer la voz. Luego de escucharle creí que era Brad, pero no.
         -¡Hey! Ha pasado tiempo. Si todo bien. ¿Todo bien por allá?- Bajé el tono de mi impresión- ¿Estás bien John?
         -Obvio que si. Nos preocupamos.
         -¡Ay por favor! Eso es todo lo que saben hacer.
Todos me miraron extrañados. Derek desapareció en las escaleras para ir al piso de arriba.
         -Tranquilízate. No saben que intenté llamar. Jen me insistió que tratara. Lo bueno es que estás bien. Ethan y Zack se alteraron. Creían que los Rastreadores te alcanzaron, que te hicieron daño.
         -Pues, diles que estoy bien. Vasta de preocupaciones. ¿No se los dijo Mar?
         -Ah. Si, lo mencionó, dijo que te mudaste a quien sabe donde. Pero era poco probable que fuera verdad. ¿Dónde estás?
         -No se lo dije a Marisol, menos a ti. Lo que importa es que estoy bien. Mucho mejor a como estaba antes. Antes… de ver a ella- Hice una pausa milenaria.
         -Aja. Continua. Estoy en mi habitación a prueba de ruido.
         -No creo que deba… Estoy ocupada, te llamo después.
         -¡No Mel! No lo harás. Di lo que sea, no cuelgues.
         -Salúdame a Jen, y a todos. En especial a las chicas. De verdad te llamaré.
         -¡Mel!- Imploró.
         -Cuídate mucho John. Adiós.
         -Nos vemos. ¡Y…! Ten cuidado.- Se rindió.
Colgué.  Desde la mudanza, primera y última ve que me comuniqué con él o con alguien de mi vieja vida.
Cené deliciosamente en casa de Monique. Luke y Beth me llevaron a casa. Extrañé vagamente las bromas de John en el almuerzo.



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