sábado, 16 de febrero de 2013

- Días Oscuros / Inicio

O sii, esto es de mediados del año pasado.
Y en este momento me decidí por llamarle ''Días Oscuros'' pero no quiere decir que así llamaré a la historia oficialmente. Pero le queda ya que, va con la historia.
*Les digo de una vez que si hay errores es porque... pues no decidí corregir nada todavía.
Haber que tal:


El premio que todos los niños obtienen es un pan. Solo es un pan y soledad.
Mika, éramos ella y yo. Luego ella no, y yo sola, pero no me dieron pan. Eso arde mas que una herida con sal.
Había veneno en su vaso, en su diminuto vaso con leche. Y mi mamá no supo nada.
Había carne podrida en su plato y frenos desconectados en su auto. Y mamá no supo nada.
Mamá se fue de casa hace cinco años, tiene dos hijos más. Papá se quedó con nosotras, la hija que nació de otra mujer y yo. Micaela y Liliana.
Mamá se enojó con mi padre. Mamá tenía un amante, papá tuvo hace 19 años otra novia que no era mamá.
Ese amante es ahora el padre de sus dos nuevos hijos. La novia de papá solo quería que alguien se hiciera cargo de su bebé, ahora tiene 14 y yo 17.
Resultó que Mika no es ni siquiera mi media hermana. Resultó que su mamá desapareció. Así que ella vive con nosotros desde entonces- hace 14 años-.
La última reunión familiar fue en mi casa. Cuando la pequeña Mika tenía doce y yo quince. Fue en nuestra casa. Fuimos a casa de tía Ann por ella, fuimos a su casa, fuimos a esa casa.
A la casa que yo tanto le temo. Grande, oscura, le tengo tanto pavor.
Ella tiene a muchos niños viviendo en su techo. Niños que como yo están tristes. Niños que como yo, no tienen una familia. Niños que como yo sufren por estar desamparados. Niños que como yo… le temen a la tía Ann. Niños que como yo crecen y se preguntan ¿Por qué la tía Ann no tiene sus propios hijos y nos adopta a costa de nuestra decisión?

Reunión


Hacemos lo que parece un viaje eterno de nuestra casa a casa de la rara tía Ann. No se parece en nada a mi padre, pero ella insiste en que es su hermana, yo no me lo creo. Mika y yo nos parecemos más que unas gemelas y no precisamente le andamos dando vueltas a que somos  o no hermanas, pero no discuto con la tía, siempre me alejo de ella. Cuando me ve es para regañarme y decirme que no hago las cosas bien, bueno solo me ha regañado una vez hace unos meses, no vemos seguido a la señora, pero aun así.
Su casa se cae a pedazos, no decimos nada, pero debería largarse de una vez. Le haría un favor enorme a la compañía hotelera que ansía comprar su terreno. Y nos haría un favor a nosotros, no quiero ver la casa horrorosa de la tía, el perro, las ratas, los quince niños y las tres caseras.
¿Por qué tiene empleadas domesticas si se ve que ni dinero para alimentar a los niños tiene?
No sé.
Así es ella. Así es esa extraña persona.
Mi padre detiene el auto. Si mi madre supiera que venimos por esa señora estaría gritando y desaprobando la acción. Pero ella ya no estaba más. Estaba cuidando de sus dos hombrecitos. Esos pequeños de dos y tres años.
Desde que se fue solo nos llama ocasionalmente para pedirle dinero a mi papá.

            -Sean amables.- Dice mi padre al mirarnos por el retrovisor.
Aprieto mis labios. ¿Amable? Con esa mujer… imposible. Pero muevo la cabeza asertivamente.

Papá toca el timbre y da golpecitos a la puerta. Ni siquiera me acerco al pórtico, mi papá se molestó por ello. La señora delgada y pálida abre algo tarde.

Ahí viene, la tía Ann. Con sus labios carmesí, vestimenta ajustada y oscura, su curioso y largo cabello recién teñido de negro otra vez. Sus ojos parecen querer arrebatarle el alma a mi padre, el sonríe como si fuera un zombie y le besa ambas mejillas. Mika no sabe que aquella no es de fiar, la saluda como si no hubiese que prevenirse de ella. No la culpo, ella es buena y apenas una niña.
Sacaron dos maletas las cuales me vi obligada a subir al maletero.

Miré la casa, tan vieja y fea como siempre la recuerdo; pero no con eso… aquello es completamente nuevo, en la ventana – la primera de la derecha – hay una mancha. Miré detenidamente mi vista era casi perfecta, vi por primera vez a un par de niños. Sabía que la tía tenía a poco más de diez niños en su casa, y lo cierto es que esta era la primera vez que los veo, jamás había siquiera oído las risas o llantos de los chicos. Sé que solo hay varones, la tía no cuida a chicas, supongo que es porque no quiere competencia.

La imagen desaparece tan pronto Mika me distrae y miro de vuelta un par de segundos después.
            -Papá dice que es hora de irse, y que si no le hablas a la tía te castigará.
Eso dijo, pero un castigo no me hará daño.
            -¿Y porqué seguimos aquí?
Me miró desaprobadoramente. La tía se acerca con un movimiento tan impropio, incluso para una soltera madura. Es desagradable, nunca había visto que ella creyera tener tanto dinero encima.
De pronto aparece en escena un pequeñito de no más de siete años o eso parece. Aparece el niño con un joven detrás; pareció que el chico no pudo detenerle de correr a los brazos de Ann.
            -Dijo que te irás… ¿No nos dejarás, verdad?- Suplicaba el niño.
            -¿Yo irme? Claro que no. Volveré mañana.- Respondió.
¡¿Mañana?!
La tía miró al chico de atrás desaprobadoramente.
            -No, no te vallas, no me dejes. Llévame.
No podía creer que el niñito quisiera acompañar a la tía.
9-08-12
Mika tuvo una propuesta.
            -¿Porqué no lo llevamos con nosotros?
Ella accedió a llevarlo, pregunté por el otro ahí de pie.
            -¡Entra ya!- Ordenó la tía dirigiéndose al chico lánguido de la entrada.
Dijo que a él no le gustaba salir, pero él no dijo nada. Solo obedeció y regresó dentro. Que complaciente, a pesar de que parecía tener entre la edad de mi hermana y la mía.
----

Las tías ponían la mesa y lo tíos encendían el asador. Las primas que había visto no más de un par de veces jugaban felices por el patio trasero de la casa. Si que me divertía. Si que disfrutaba de estar sola entre tanta gente. De acuerdo, si no uso el sarcasmo debo decir que ni por un momento paré de hablar con… todo mundo ahí reunido. A pesar de no conocer bien a mis primos o a las tías no dejé de hablar con ellas. Evadí todo lo que pude a la tía Ann así que todo me fue más sencillo.
El pequeño que trajimos con nosotros revoloteaba de gusto, se llevó muy bien con mis primos más pequeños. Desde que llegamos no paró de jugar. Se tropezó conmigo mientras corría por el jardín; se disculpó.
            -Parece que te diviertes mucho ¿no?
            -Si. – Me dijo con una sonrisa peculiar.
            -¿En tu casa no te diviertes?
            -Si, también. Pero hoy me siento mucho mejor y con mas ganas de jugar.
            -¿No te sientes bien a diario? ¿Estás enfermo?
            -No, pero tengo que tomarme la medicina que la señora Kristen me da, y hoy no, sabe feo, y ahora estoy muy a gusto porque eh comido mucho y tengo muchos amigos.
No pude preguntarle más, salió disparado con el pequeño Tommy, el hijo de mi tío Tom, hermano de mi padre. Todo  estaba tan tranquilo.

La comida fue la mejor parte, la carne asada, la ensalada –amo las ensaladas-, y todo lo que pudimos comer ese día, fue fantástico. Conviví con mucha gente incluso con personas que no conocía, pero estuve mucho mas tiempo con mi hermana, siempre era divertido charlar con ella, disfrutar de su compañía, bromear y hacer de todo algo estupendo.
Por un momento permanecí sentada sola comiendo un trozo de tarta que le habían traído al tío Tom por su cumpleaños, fue algo sorpresa. Era de manzana, la favorita de mi tío y de Mika.
            -¿Todo va bien? ¿Qué tal la escuela?
            -Odias las escuelas ¿no tía?
            -Si, pero no por eso dejes de cursarla.
La tía Ann era impredecible, nunca sabías cuando iba a aparecer.
            -Tu padre y yo somos de la misma generación, su madre, insistía en que no dejáramos la escuela, pero no encontré el lado bueno de ir ahí.
            -Así que no les enseñas nada a tus hijos.- Apunté.
            -Claro que sí. La enseñanza, así como el aprendizaje, son imprescindibles. ¿Pero quién dice que se necesita de ir a una escuela para aprender? Es ilógico. Yo y mis asistentes nos encargamos de instruir a mis niños. No necesito de llevarlos a una escuela para que aprendan… lo que deben aprender.
            -Solo es porque eres maestra y te lo permitieron, porque no sé que personas dicen que tu casa es como una fundación.- Dije algo molesta.
            -En ese tiempo no comprendía aún que no se necesitaba de los estudios para vivir. Por lo menos me sirve para instruir más adecuadamente a mis niños.   
            -Sea como sea, no me gustaría ser instruida en tu casa, prefiero ir a una escuela que ir a tus clases. No quiero estar en el lugar de esos chicos.
No quería ser grosera, pero no podía imaginarme como era vivir de la manera en que esos chicos lo hacían.
Ella se limitó a sonreír abruptamente.
            -Ya lo sé, es por ello que tú tienes a tu padre, para que pague tu educación y todo lo que necesitas, en cambio mis niños solo me tienen a mí.
            -Y como no conocen otra cosa están muy agradecidos.
            -De hecho, hay unos cuantos que llegaron después de conocer a sus padres y vivir con ellos, no todos han estado conmigo desde que nacieron, así que saben lo que es tener un hogar, pero no por ello me reprochan, por el contrario, en la mayoría de los casos son los que están mas agradecidos que quienes han estado desde siempre ahí.
            -No imagino porque.
            -Supongo que algún día los entenderás.
La tía Ann me da miedo.
Ella no debería ser mi tía.
No entiendo a los adultos.
No la entiendo a ella.
¿Por qué llegó Mika a nuestras vidas mucho después de nacer?
¿Por qué no se fue?

***
Pues es algo distinto a lo que eh escrito antes... creo.  En fin. Volveré a escribir ;) hehe


2 comentarios:

  1. Sé que llevo mucho tiempo sin leerte, sin pasarme. Y de verdad que lo siento muchísimo. Pero este curso apenas he tenido tiempo para mi blog. Y bueno, después de esta excusa/disculpa mi opinión sobre esto.

    Qué decirte. Me gusta incluso aún más que Gusto por Sufrir (el cual intuyo que debo ponerme al día y debo llevar un retraso monumental...)
    Como tú dices es tan distinto...Me gusta mucho la idea y quiero saber más. ¿Qué es eso de la medicina? ¿Qué ocurre realmente en esa casa?
    Creo que es muy original y que puede dar lugar a una historia de lo más interesante. Con lo poco que sé de la protagonista...y ya me encanta. Si hasta le he empezado a coger cariño a su "hermana" y eso que es cortísimo el capítulo...
    A ver si subes lo que continúa y sigo leyendo ^^ Y a ver si puedo leerlo cuando lo subas.
    Besos Saya :D

    PD: Creo que ya te lo he dicho alguna vez...escribes genial.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Entiendo lo del curso, a mi también me ocurre bastante, y bueno,
      Que curioso que te guste mas que gusto por sufrir!!! Eso me da gusto, ya que no va... pues, nada que ver, es totalmente diferente!
      Gracias por leer y opinar, me pondré al día con esta historia y haré mas capítulos gustosa!
      Y gracias tu también escribes genial! :D

      Eliminar