domingo, 10 de junio de 2012

Gusto por Sufrir Capitulos 9 y 10

9 y 10 wiii!



9 Riña y ataque


No cambio el ambiente de hoy al de ayer, tonterías se dijeron en la mesa en nuestro receso. Lo que no era igual: Ethan no se sentó a mi lado o yo no me senté al suyo. Samuel no comió con nosotros, se sentó en otra mesa intentando ligar a un par de chicas de semestres superiores.
Jen estaba entrenando. Carrie faltó otra vez. Y Zack estaba en nuestra mesa. Esa fue la parte más extraña y genial. La verdad es que no podía ocultarme ni a mi misma el gusto que me daba, que él estuviese sentado ahí con nosotros. Era magnifico.
El chico era fresco, divertido. Paseaba su mirada para con todos menos conmigo, pareciese que no quería mirarme, o Ethan lo presionaba para que no lo hiciera. Esos dos, me creían muy tonta para no notarlo: Su fiera pelea mental, esas miradas voraces que ambos se lanzaban eran tan profundas, que si bien no llevaban odio pero si una furia por dominar al otro. Y yo aun no sabía lo que eran.
El tiempo se acabó tan pronto.
Ethan estaba cerca, y tenía la vaga esperanza de que él fuese sincero de una buena vez. De que ya no me mintiera, que fuera él y sólo él, y su parte verdadera saliera. Que su cara falsa se fuera y la real se mostrara.
         -Ethan. Oye espera.- Apresuré el paso para que no se me escapara. Pero ya me estaba arrepintiendo de haberme acercado. Sus ojos no estaban tan relucientes como yo hubiese esperado, se veía cansado, demasiado ¿por qué? La verdad era que yo no sabía mucho de él, y apenas lo notaba.
         -Hay clases… ¿luego, si?
         -Es…- La rabia me comenzaba a impregnar, no podía dejarla.- Bien.
Y mi interior gritaba ‘‘¡¿QUÉ RAYOS FUE ESO?! ¡¿Eres idiota o te haces, piensas arruinarlo siempre?! Pero no tenía nada para decir. Él quizá lo sabía. Y no quería tener que soportar el que yo me hubiese quedado callada.

El auto de Connor estaba afuera aparcado. Lo miré y fue realmente tentador. No pude evitar mis instintos de chica mala, o al menos de chica que no entra a clases. Y cuando menos lo pensé ya estaba recargada en la puerta del coche. Segundos después… ya me encontraba sentada en el cofre. Eran movimientos inconscientes y fugaces. Era cómodo, el sol no era un problema, un árbol le hacía sombra. Era de esperar el que Connor cuidara tanto a su no tan pequeño tesoro.  Me recargué en el cristal. Me puse el gorro de mi suéter que en esta ocasión era color rojo; casi cubría mis ojos, era perfecta esa escena. Todo era tranquilidad en el momento. Una pareja se veía a lo lejos, ellos haciendo lo suyo, y grupos de gente por ahí.
Comencé a tararear una canción que sonó en mis auriculares; movía mis manos y pies al compás de la música.
         -Una gran canción supongo.
Esa voz provoco que diera un salto por tremenda impresión, apenas segundos antes creía estar sola.
         -Si bueno… lo es.- ‘‘Lo era’’ debí decirle, por que apague el Ipod luego de eso. Y así KYO dejó de sonar con Je Cours. Lastima. Buena canción.
         -La chica mala no entró a clases. Te encanta meterte en problemas.
Eso era justamente lo que yo había pensado antes ¿Qué pasa? Acaso el chico nuevo podía leer mis pensamientos, esbocé una sonrisa al pensar en mi frase dicha de manera muy poética.
         -Si, eso me encanta. ¿Qué hay de ti? Estas a fuera también.
Creo que no dejaba de mostrar mi sonrisa, por que él no dejaba de mirar mis labios. ¿O ya había dejado de hacerlo y él pensaba en algo más?
No puedo negar que esa idea me fascinó.
         -Alguien tenía que venir a vigilarte.
Esperé que él supiera que eso no tenía sentido. No para mí.
         -No tenías que molestarte- Para ese momento estaba más que segura de que ya no tenía ni una pequeña sonrisa en mi rostro.- Me puedo cuidar sola.
         -Si, el lunes lo demostraste. -¡Rayos! Hasta su sarcasmo era agradable, estaba doblegada ante él.
         -¿Qué? ¿Mi pelea no te impresionó, o al menos mis gritos?
         -Eso si.- ¡Maldición, su risa era encantadora! Peor, yo me reía con él.
         -Creo ¿Entonces si recuerdas lo que ocurrió?
         -Si, bueno, son la clase de cosas que no se olvidan. Pero ¿Qué recuerdas tú? - Algo de nerviosismo se presentó en su voz. Me demostró con eso que esperaba que yo no recordara la pelea, los gritos, a Deborah, a Lerk,  a los chicos que pelearon, y la sangre.
         -No se si para tu desgracia o beneficio, pero recuerdo todo. No se el porque de todo lo que ocurrió, ni sé quien esperaban que fuera, pero lo recuerdo. Los vi, y sé que eso fue real. Todo. Lo gracioso de esto es que solo me faltaba conocer sus nombres para sorprenderme menos. El tuyo, y el de esos tipos, por que ya los conocía a todos.
La impresión en su rostro no me sorprendió, seguro no era lo que esperaba escuchar.
         -¿Cómo? ¿Ya los conocías? Espera… ¿A mi también?
         -Si. Es complicado explicar eso.- Y me pinté con una sonrisa más amplia y formada, ya le había tomado confianza, pero no tanta como para confesarle lo de los sueños.
         -Pero tienes que hacerlo. ¿Ya nos conocíamos antes?
         -No. Bueno, yo a ti si, pero tú a mi no.
         -Eso no lo sabes.- Dijo él guiñándome un ojo. Lo cual si que me sorprendió. Y fruncí el seño.
         -Debes hablarme sobre eso. ¿Por qué ya me conoces y a ellos?
         -No creo. Me pudiste haber ayudado, y más, pero no te tengo tanta confianza como para contarte sobre eso.
         -Oye, deberías…
         -Solo te conozco hace dos días… oficialmente. -Le inquirí.
         -Buen punto. Entonces conozcámonos mejor.
         -¿Sólo por que quieres saber como es que te conozco?
         -No, claro que no.
         -Ah, entonces por que quieres comprobar si yo soy Leyni o no.
         -Eso es algo realmente privado…
         -¿No es por eso?- Interrumpí.
         -No.
         -Te apuesto a que has tenido muchas amistades con mujeres, así que podrías esforzarte mas en hablar conmigo.
Él sonrió, yo hice lo mismo. Para entonces ambos estábamos sentados en el cofre del auto, con los pies colgados y balanceándose. Aun sentado, su altura era imponente.
         -Es verdad. -Dijo felizmente.
         -Entonces…
El se puso de pie frente a mí. Colocó sus brazos a mis costados, apoyando sus manos en el auto. Su cercanía no me molestó pero si fue inesperado, de pronto su confianza hacia mí era completa. Eso era muy inquietante.
         -Me da mucho gusto conocerte, mi nombre es Zack, me acabo de mudar, cumpliré 18 próximamente, es verdad, ya conocía a varios chicos de aquí, que también son tus amigos. Me gustan las películas de acción, pero eso no quiere decir que no pueda disfrutar de una romántica. No tengo novia. No vivo con mis padres. Amo la música. Toco el piano. Y realmente me gustaría conocerte y ser tu amigo. Me encantaría que tuvieras confianza en mí. Pienso que es la base para tener una amistad. Ese soy yo resumidamente.
         -Tocas el piano ¿eh?- Dije conmocionada con la parte de ‘‘no tengo novia’’ eso si que me emocionó, se tomó el… atrevimiento de mencionarlo. - A mi también me da gusto conocerte, pero admito que cuando te conocí no fue tanto así.
         -Perdiste a alguien ¿no? - Él lo comprendía. Y se alejó, poniéndose a mi costado otra vez.
         -Exacto, y era alguien realmente importante. Y que tu llegaras significaba un cambio muy grande, y pesado.
         -Entiendo.
         -Y no creas que no le preste atención a tu larga presentación. Me perdí un poco con lo de la novia, pero le seguí el curso hasta el final.
         -Tu sinceridad me conmueve.- Dijo luego de una conveniente risotada.
         -¿No esperas que haga lo mismo verdad? - Y su risa volvió ¡Que gran melodía!
         -No necesariamente.
         -Genial. Solo lo importante… Tú ya sabes mi nombre.
         -Eso es obvio, desde que llegue te diste a notar.
         -Cierto. Soy buena haciendo eso. Bastantes personas terminan conociéndome rápidamente.
         -Pero pocas personas terminan conociéndote realmente bien. Estoy convencido de que la mayoría aquí, no te conocen.
         -También es cierto. Pero es mejor así.
         -Eres interesante. -Él debía dejar de impresionarme, pero no.
Él sonrió y le respondí. Ese momento se volvió de los dos, de alguna forma era especial, noté sus ojos detenidamente, los examiné y el igual. Yo noté que eran de un profundo y oscuro verde, que eran de los que podían mentir por la boca pero no por la mirada, solo se veía sinceridad en sus ojos. Y supe que si la amistad se efectuaba, él jamás intentaría lastimarme. Pero no era tonta, sabía que de una u otra forma no debía confiarme del todo en alguien desconocido en la vida real.
Y mientras yo miraba en él seguridad, verdad  y algo hermoso fluyendo de su interior, sabía que el solo estaba buscando eso que Deborah había mencionado; cuando le dijo que mis ojos eran los mismos de quién sabe que. Ese recuerdo me dolió, la esperanza de que Zack se interesara en mí, se hizo añicos al instante.
El tiempo vuela cuando te diviertes, y cuando buscas la verdad en la mirada del tipo más atractivo que jamás hubieses visto. Ya había sonado la hora de salida, la gente comenzaba a fluir hacia la salida y los coches del estacionamiento.
Entre la turba salieron mis ‘‘amigos’’. ¿Qué significado tenía esa palabra para mí realmente?






10 Salida forzada


Jen y Marisol se acercaron a nosotros.
         -Hey chicos. Ambos no estuvieron en clase.
         -Di algo novedoso Mar.- Le pedí.
         -Bueno… vamos todos a salir… iremos por ahí. Ethan consiguió un auto y saldremos juntos ¿No es genial? ¿Hace cuanto que no salimos todos juntos? - El entusiasmo de Marisol era más que notorio.
         -Si, hace falta salir, no llevamos mucho en clase pero, hay que ponernos al día, y prepararnos para la fiesta de mañana. Ustedes pueden continuar con el ligue ya que lleguemos a nuestra primer parada- Dijo Jen. Claro ella podía decir lo que fuera, ya tenía novio.
         -¿Qué dices? Aquí no hay nada de ligue. Y no quiero ir.
Zack ni se inmutó. Permanecía a mi costado en silencio, algo que realmente me molestó. ¿Qué esperaba? ¿Qué me acercara mas a él y pusiera mi cabeza en su hombro, mientras dijera ‘‘No es lo que estas pensando’’ con una voz de niña mimada puesta al descubierto? Era ridículo, ¿por qué se ponía serio de repente?
         -¿A qué no quieres ir? ¿A la fiesta o a lo de hoy?
         -Te soy sincera- Mi voz ya acompañaba a mi irritación, lo cual era estúpido por que me la había provocado yo sola- A ninguno de los dos. Pero mi opinión no cuenta. Así que ¡Vallamos!
         -Hey, tranquila, solo te están invitando.- Valla a Zack no le comió la lengua él ratón.
         -Si bueno. Ethan es quien tuvo la idea. Ósea que la están obligando y con la pelea de ayer, es normal que se moleste.- Mar hacía el intento de entender.
         -Hay que acercarnos, o se van sin nosotros.- A Jen mis problemas no le importaban. Y no se molestaba en ocultarlo.
         -Mejor- Carraspeé. Y Zack pasó su mano por mi hombro invitándome a calmarme.
No me calmé como hubiese querido o necesitado. Quizá con un abrazo de Zack… Esas ideas me iban a volver loca.
         -Esto es una belleza- Balbuceó Ethan triunfal. Refiriéndose a la lamentable cafetera que teníamos en frente.
         -Da pena-Dijo Jen.
         -Es un clásico.-Se defendió Ethan.
         -Si, es un clásico que da pena.
         -Es vergonzoso.-Siguió Jackie.
         -Mas que vergonzoso, me da asco, ya nadie usa estos autos, si es que se le puede llamar así.- Samuel era inteligente en sus palabras.
         -Amigo, mejor no le seguimos o terminarás por los suelos con tantas críticas. - Claro, lo dijo el comprensible Connor, dueño del auto mas genial del grupo, el auto que ya tenía la forma de mi trasero en el cofre.
         -Bueno. ¿Se suben o no?
         -No.- Dijeron todos al unísono que me fascinó.
         -¿No hablaras en serio hermano?- Zack demostró confianza. Realmente todos los hombres se conocían ahí.
         -Déjalo ya Ethan. Tomemos mi auto, o uno de…-Connor dudó.-de casa de Jordan.
Y mi interior gritó un no rotundo. Yo aceptaba viajar pero no en el auto de ‘‘Jordan’’ no de ese tipo.
         -Bien. Llámalo.-Dijo Ethan derrotado, pero con voz de un verdadero idiota perdido.
         -¿Eres estúpido o te haces?
         -Ya. Ya lo sé. ¿Cómo piensas traer el auto?
Y Connor entró en un aire pensativo, como si estuviera tratando de encontrar la mentira adecuada para meterla en la cabeza de nosotras. Por que estaba claro que todos los hombres estaban bajo el mismo rollo. Estaban metidos en líos que solo ellos sabían, en cosas que a mí me molestaban por ser tan… de ellos, tan ocultas.
         -Yo voy por él. Creo que está cerca. Jordan dijo que estaría en la ciudad.- Connor no fue muy inventivo a como esperaba, realmente me decepcionó.
Le pidió a Sam que lo acompañara, ambos se fueron en el auto. Mientras esperamos ahí sin mucho que hacer.
De pronto Ethan, John, Jen, Brad, y Zack estaban hablando como el gran club de mentirosos que representaban para mí. Con sus secretos y cosas extrañas. Claro apenas se le había unido Jen a mi visión.
Y a unos cuantos pasos Jackie, Mar, Kim y yo entablamos una conversación acerca de animales marinos, bueno de chicos también, pero no como prioridad.
         -¿Jess no viene cierto?- Pregunté.
         -¿Te gustaría que viniera?- Me preguntó Kim.
         -¡Claro! Nos llevamos tan bien, que estar con ella es lo primero en lo que pienso.
         -Bien, pues tu misma respondes a la pregunta.- Me regañó Mar- Desde que Rodrigo no está mas con nosotros, pues, ya no tenemos que lidiar con ella, ya sabes, no muchos soportan su temperamento.
         -Y si realmente queremos pasarla bien, es mejor sin ella.- Aceptó Jackie.
         -Eso suena muy bajo, incluso para ustedes… A pesar de todo es amiga suya ¿no?- Les dije.
         -No creo que ella sea una amiga Mel.- Concluyó Jackie.
Me di cuenta de que aparir de ahora no habría mas Jessica.
Un poco menos de media hora después apareció la dichosa camioneta. Esa si podía ser llamada ‘auto’ o lo que quisieran menos ‘cafetera’ o ‘chatarra’ por que no lo era. Demasiado lujosa para ser de Jordan, me sentí incomoda ante el recuerdo del hombre.
         -Suban-Gritó Connor, conforme con su trabajo de conseguir algo decente para nosotros.
En ese momento los únicos chicos de mi agrado eran ellos dos: Connor y Sam por no formar parte de la charla complot de antes.
El auto arrancó, y no se detuvo hasta que llegamos al que puede llamarse el inicio del bosque. Ahí había unos cuantos comercios.
Terminamos dentro del restaurante. Graciosamente no cabíamos en las mesas del lugar, y nos colocamos en el fondo, donde era menos probable que molestáramos a las personas. Las mesas eran solo para cuatro personas. Y yo realmente anhelé que Zack se sentara en la misma que yo.
En la mesa de la esquina, donde nuestros gritos podían hacer estruendo, estaba John, y realmente lo agradecí, necesitaba reírme un rato. Yo me senté frente a él, Mar a su lado, y el lugar restante aun no era ocupado, los demás ocuparon las mesas que necesitaron. Jen estaba en mi espalda. No muchas veces se sentaban alejados Ella y John, pero que lo hicieran era bueno, por que ambos sacaban su verdadera forma de ser. John nunca dejaba de ser gracioso pero lo era aun mas cuando no estaba con Jen. En fin eran agradables juntos y separados de distintas maneras. Se daban su espacio, eran la pareja más genial que pude ver jamás.
         -Nadie quiere estar a tu lado. Lo siento mucho Mel.-Dijo John sin nada de seriedad.
         -Exacto tú lo sientes mucho.-Dije.
Y parecido al ‘‘y mágicamente’’ apareció Zack, fue el último en entrar al restaurante. Y tenía dos opciones; nuestra mesa o la otra.
En la otra de la orilla estaban Jackie, Connor y Ethan. Una combinación peculiar.
Optó por sentarse en nuestra mesa. Y le lancé una mirada fulminante a John que decía ‘‘Toma eso’’
         -Dime que no me eh perdido de nada.-Escuche decir a Zack, sin saber a quien se estaba refiriendo.
         -Amigo, dime tú a mí que yo no me perdí de nada. ¿Qué pasa eh?
         -¿De qué?
         -De verdad amigo, ya nos conocíamos ¿no?
A nuestras espaldas había por lo menos cuatro conversaciones más y la de nuestra mesa no era la que llevaba mas fuerza.
         -John por favor, no hagas que odie la palabra ‘amigo’, la haz mencionado demasiado en el día. Y en clase ¡no se diga! ¿Qué, cien veces?- Le dijo Marisol, en un intento de no ser excluida de la mesa, aun estando sentada ahí.
         -Vamos Mar, no te pongas celosa, también eres mi amiga, lo sabes, y te quiero.-La rodeó con un brazo y la sacudió como si fuera un trapo, algo desagradable para mí y al parecer también para ella.
         -Hey. John ¿Estás borracho?-Pregunté. Y Zack no reprimió su risa.
         -Claro que no.- Y soltó a Mar. - Ustedes dos.-Nos apuntó a Zack y a mí con una peligrosa pajilla.- ¿Qué se traen? Por su culpa Ethan se molestó con nosotros. ¡Corrimos como cien vueltas!  Buena elección la de no sentarte en la misma mesa que él, hermano. Has asegurado que tu cabeza siga pegada a tu cuello por lo menos una semana más.-Su charla se había vuelto un susurro miedoso.- Y si se te ocurre ser su novio- Me apuntó con la barbilla.-Bueno, sabes eso lo enfurecerá mas.
         -Sabes que lo que él dice es un juego-Dije refiriéndome a todas esas veces en las que Ethan decía que yo era su novia.
         -¿Sí? Entonces se tomó ese juego muy enserio. De verdad que no sabes nada Melanie.- John estaba serio, sin juegos.
         -Incluso yo lo eh creído Mel, él está raro, se molestó mucho ayer. Es… extraño.- Mencionó Marisol.
         -Y como Rodrigo murió cree tener oportunidad ¿no?- Reproché.
         -No… bueno, eso no lo sé. Pero suena lógico.-John volteó la mirada para Zack- Cuídate de Ethan molesto.
         -Eso lo sé. Pero no tiene por qué. Me refiero a esto. Vamos, yo solo me salté una clase.
         -Pero estuviste con ella.-Dijo Marisol. Ya me estaba asustando, pero solo el hecho de que Ethan y Zack pelearan ¿qué? ¿Por mí? No. Bueno, no sabía que creer. Y la idea era estúpida.
         -Y la salvaste el lunes. - Prosiguió John.
         -¿Eso qué? Alguien más pudo haberlo hecho. Fue una buena hazaña-Volví mi vista un momento a Zack y miré de nuevo a John y Mar.- Pero, bueno esa no es razón para que se moleste. ¿Cuál es la verdadera razón de su enojo?
         -Que Zack no está siguiendo sus ordenes.-Dijo John.
         -Y no lo haré. Si eso va contra mis principios.-Repuso Zack.
         -¿Qué son… soldados?- Mencionó Mar incrédula. Obviamente no eran eso, pero si eran algo que iba mas allá de una amistad o algo normal, de ‘‘hombres normales’’.
         -¿Principios? - Inquirí yo algo divertida por la frase.
         -Hay cosas… que es mejor dejar así Mel. Ya te enterarás.- Recibí toda su confianza en ese dialogo. Fue demasiado mágico. Importante. Y al mirarme noté, que sus ojos combinaban con los míos, sus ojos de un verde imponente en contraste con mis ojos de verde claro. Simplemente maravilloso.
Y le dije a mi interior ‘‘Lo siento Rodrigo, pero debo ser feliz’’ Y me prometí no reprocharme por lo que pudiese sentir. La conexión con su mirada fue realmente importante para mí. Y esperé que también para él. 
         -¡Chicos! De verdad, no les entiendo nada. Me rindo con ustedes. Son más raros de lo que creí. ¡Brad, ven aquí!
Ella se paró y le dijo algo, y se intercambiaron lugares.
         -¿Qué pasa por aquí? ¿De qué hablan? -Dijo Brad tranquilamente.
         -De Ethan. Bueno, del problema mas enorme de todos, ya sabes, lo que pasará sí lo que sea que pasa entre ellos dos se hace… mas… no sé, mas real- Repuso John.
         -Oh vamos. -Dije yo.
         -Es una amistad solamente.-Me apoyó Zack.
         -Si. Pues intenten decirle eso a  Ethan. ¿Entonces ya lo sabe?- Brad giró la cabeza para ver a los otros dos. Confundido y preocupado, su cara no mentía.
         -No. Brad, no te preocupes, ellos dos, tú y Ethan. Nadie. Nadie me dice nada. - Mi mayor defecto era molestarme demasiado rápido.
Todos pusieron caras de nerviosos compulsivos. Daban pena. Eran muy irritantes.
         -Pero en algún momento….-Zack había roto el silencio que ya estaba formado.
         -Eso será después.-Dijo Brad en una posición de chico alfa.
         -No. Hay otra cosa. Ustedes creen que puedo llegar a morir sin saber la verdad, pero les tengo una noticia. Confiesen o no, yo lo sabré. Toda la verdad la descubriré por mi misma. Oh por favor yo ya conocía a Zack.- Y los confundidos fueron el par que tenía enfrente.
         -¿Cómo, ya se conocían? ¿Zack, ya te conocía?- John abrió los ojos como platos.
         -No, bueno. Yo… no. Ella dice que ya me conocía, no sé como.-Zack ya estaba preocupado, quizá esperaba que le creyeran, como si conocerme de tiempo fuese un delito.
         -Tranquilos. No solo a él. También a Debo…- Y en ese instante Zack me tomó entre sus brazos para taparme la boca con una mano, para evitarme terminar con el ‘rah’. Aproveché el momento tanto como pude.
         -Hermano. ¡Encima, la abrazas!-Gritó Brad por lo bajo.- Pero por favor… Mel, que no se te ocurra siquiera nombrarla. Nunca.
         -Esta bien.-Dije sin pedir razones.-Y eso no tiene sentido.
         -Intenta decírselo a Ethan.- Mencionó John con un leve intento de burla en su timbre.
         -Oh, eso, no tiene sentido. Yo te eh abrazado, muchas veces, y a ti- Apunté con mi barbilla a Brad. Y obvio, consiguieron no tocar el tema de la chica sexy que quería asesinarme.
         -Muchísimas veces, pero yo tengo novia…-Punto para John, pensé.
         -Y tú tienes a Marisol ¿no? -Dije imitando la postura de John. Parecía que quería imitar a un macho de película romántica que nadie quiere ver. Y Brad se puso rígido ante mi declaración.
         -Exacto. Ya estas entendiendo.- Se mofó John, recibiendo la mirada desaprobadora de Brad.
         -Entonces, simple, Zack consíguete una novia para que te pueda hablar sin tener problemas con…-Incliné mi cabeza para atrás refiriéndome a Ethan.
         -Será mas fácil si tú te conviertes en mi novia.- Comentó sin vacilar. Me tomó como un golpe al pecho que me hizo rebotar en mi asiento.
Y me di cuenta del pésimo servicio que tenía el restaurante. La camarera solo se había acercado para dejarnos agua… natural. Tal vez por que era alérgica a adolescentes en cantidades numerosas. No había carta, ni pedidos, nada, pésimo sin duda.
Le di un enorme sorbo al agua. Y de milagro no me atraganté.
         -Una razón mas para…- Dijo John moviendo su cabeza como yo hice antes para referirse a Ethan- No haz dicho nada. Nos demuestras que estás de acuerdo.
Quebrantando mi meditación sobre el mal servicio.
         -¿Se han dado cuenta de que mal atienden aquí?- Dije atontada, y mi pregunta lo dio a notar muy bien.
         -¡Vez!   ¡Le das más motivos para querer lincharlo!   !No lo  niegas! -Insistió
         -Es verdad, pésimo servicio. ¿Quién eligió venir aquí?- Me ayudó Brad. Y lo amé por ello. Fue un lindo detalle.
         -No la apoyes Brad, intentamos salvarle el pellejo a Zack.
         -No te molestes. Y si ella no dice nada, es por que lo esta pensando con detenimiento, y vamos, obviamente no es una declaración verdadera, si lo fuese con una chica tan linda como ella… ya me habría arrodillado.-Afirmó Zack.
         -¿Y eso que significa?-Dije confundida.- Quieres besarme ¿no?
Él pasó sus brazos de la mesa a sus piernas un par de veces. John se recargó en el respaldo en símbolo de rendimiento. Y Brad se nos acercó más, como si el espectáculo fuera el más interesante al que acudió jamás.
         -¿Qué? No. -Dijo rápidamente.
         -¿Dices que soy mala para ti, y no soy lo suficientemente buena para ti como para querer besarme?
         -Nunca dije eso, ¿qué? No, espera. Me confundes.
         -Esa es la idea.
         -Nunca dije… ¿Qué dije?
         -Entonces… te gusto.
         -Exacto. ¿Qué? Si. No. Ag. Vasta de esto.
         -Amigo, acabas de confesarle que te gusta.-Dijo Brad con sus manos sobre la mesa tan juntas que las puntas de sus dedos estaban blancas por la fuerza con la que se sujetaba.
         -Claro que no.-Dijo él.
John se acercó hacía nosotros tres, como si ya formáramos parte de un complot, y él tuviera el secreto principal.
         -Solo cuídate de los problemas con… por que ya tenemos demasiados con…
         -John lamentablemente a veces si eres irritante-Dije con una sonrisa sarcástica.
         -Hagan lo que hagan. Tienen mi apoyo.
         -El mío también-Dijo Brad.
         -Solo por ¿Solo por un abrazo?
Y los tres sonrieron ante mi pregunta.
La camarera al final llegó. Ordenamos, comimos, charlamos pero de otras cosas menos relevantes. Terminamos y salimos de ahí.
Kim y yo, salimos al final. Afuera los chicos estaban algo dispersos, Kim se unió a Connor y Jackie. Me acerqué a Zack que estaba alejado de todos.

         Metiendo mis manos en las bolsas de mis jeans. Él dijo:
         -Llegará el momento en que me dirás lo de tus sueños ¿no?
Dijo con una sonrisa tan impecable, que moría por tocar con mis labios… ¡Si que estaba perdida! ¡Ahora quería besarlo! Y eso si que estaba mal ¿no?
         -Tal vez. O tal vez no, por que si te lo digo, vas a creer que estoy loca.
         -Mmm...… Eso no lo sabes- Respondió con un gesto de complicidad.

By: Yocelyn Lpz
Saya Chan* 

4 comentarios:

  1. ME HA ENCANTADO¡¡ Que lío más tremendo. ¿Al final a Zack le gusta ella si o no? Arg, demasiadas dudas. Yo creo que sí jeje a ver cuando hay beso...jeje ;)
    By Myra

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajaja, gracias por leer!!! Siempre me alegras comentando, y pues, haber que pasa!

      Eliminar
    2. Pues menudas ganas de saberlo jaja
      sigue así que si no me entra mucha impaciencia :)
      By Myra

      Eliminar
  2. Vaaaya, pero entonces, ¿todos ls amigos de Melanie son amiguitos de Zack y saben todo lo relacionado con esa tal Deborah? Bueno, que lío! De verdad,que nervios. Quiero saber al final que pasa con TODOS. Ja, ja.
    By Triss

    ResponderEliminar