Pliegos Entintados

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martes, 5 de marzo de 2013

Capitulo 6 ----- Hanna & Alexa

Así es... cuando creía que no publicaría mas de esto... pues... Dije ¿por qué no? hehehe
y como se estaba ''empolvando en el ordenador'' haha, mejor publicarlo.



6- Hanna

La, la, la, la…
Apretando puños, cerrando los parpados con fuerza, deteniendo el delgado y frío cuerpo de mí casi hermana, lo suelto:
-Lo besé…
Me mira muy poco sorprendida.
         -¿Es en serio?
         -Lo siento… mas bien… él me besó yo no…-Era verdad, yo solo accedí, pero no comencé.
         -¿Por qué te disculpas?
         -Tú sabes por que… No sé, sabes que me gusta, pero sé que no debía… Me siento fatal desde que ocurrió…
         -¿Cuándo ocurrió?
No debí decirlo.
Estoy muerta.

***

Entiendo porque Alexa vive conmigo… Y no me refiero a los arreglos legales que se tienen que sufrir, si no al que yo quisiera que ella estuviese conmigo desde el primer día que se quedó a dormir conmigo hace… no sé, muchos años. Lo que sé es que la quiero, que la conozco muy bien, incluso mas de lo que ella se conoce a sí misma; pero también sé que todos tenemos esos momentos en los que no nos reconocemos y resultamos tener una reacción distinta a lo que se esperaba. Alex no puso mi ojo morado, no me pateo el trasero -no es que  lo hubiese hecho antes- , no me insultó, no se molestó, ni siquiera se inmutó, se limitó a mirarme durante unos instantes eternos.
Estaba en clase de química, analizando detenidamente su reacción, no esa mierda que puso el profesor en la pantalla, hablábamos de los compuestos químicos de los alimentos, eso es algo que no deberían estar explicándome a mi si no a ella, parece que mis profesores no entienden que yo no lleno mi cuerpo con contaminantes poco digeribles, a veces me pregunto como es posible que no aya terminado en un hospital todavía.

Sigo con el tema incluso cuando termina la clase y estoy guardando mis libros en el casillero, sigo analizando a mi hermana –si es que la puedo llamar así- incluso después de que Ray cierra la puerta de golpe para llamar mi atención, ni siquiera me molesto en mirarlo, mi vista está fija en la puerta gris que tengo frente a mi nariz.
         -¿Se supone que eso es común?- Pregunta.
No sé a que intente referirse, no me importa realmente. Cierro los ojos con fuerza. Me sorprende tocando mi mejilla con una delicadeza que me desestabiliza. Soy fuerte por suerte así no me tiemblan las rodillas lo suficiente como para lucir ridícula. Abro los ojos, no quiero que crea que me complace su contacto (aunque sea así).
         -¿Necesitas algo?- Pregunto, alejándome de él y su cálida caricia.
         -No realmente. Bueno, no en este preciso momento, pero si me dejaras volver a lo que estaba…
         -¿No tienes clase? Oh es verdad- Interrumpo- Aunque tuvieses una clase, no necesitas asistir porque ya sabes lo que pretenden enseñarte… Haz vivido mucho. ¿Cómo van a intentar enseñarte sobre el inicio de la historia, si fuiste un de los que la presenció?
Debo admitir que eh sonado drásticamente como Alexa y eso no es del todo agradable. Me siento mal por hablarle así, nunca antes me había dirigido a él de esa manera, siento que no debería tratarlo diferente. No ha pasado tanto tiempo desde ese último día en que éramos amigos, cuando creí que los vampiros eran… bueno ni siquiera pensaba en ellos.
         -Tampoco soy tan viejo.- Dice.
Le sonrío vagamente y me alejo. Solo se acerca a mí por detrás y susurra…
         -No escaparás, debemos hablar sobre lo que pasó.- Y desaparece.

Alexa… ¿Ella también quisiera besar a Trevor, como yo lo estoy anhelando? Si es así, no entiendo porque no sé molestó cuando se lo dije.
El almuerzo pasa sin más ante mis ojos. Compre mi trozo de pizza junto a Alex, tenemos una clase juntas. Vamos a nuestra mesa habitual y Brenna ya está ahí junto a Cail. Janelle llega apresurada con el aliento cortándole la voz.
         -¿Me eh perdido algo? –Ella pregunta y Simon aparece.
         -Justo preguntaba lo mismo.- Él dice.
No entiendo nada al respecto. Miro consternada a mis compañeros. Y luego como por instinto veo más allá.
Seth, Trevor, Ray, Denisse, Wendy y desgraciadamente Ashley están ahí. Me detengo a ver la escena.
Todos ellos, entrando en la cafetería como no lo hacían hace tanto que había olvidado que alguna vez lo hiciesen.
Ninguno mira a nadie, solo caminan como si fueran modelando ropa de se desase con un movimiento en falso. Todos ocupan la mesa del fondo, me parece que uno de ellos –Clay-  hace como un gruñido para alejar a un chico que estaba cerca de su perímetro. Entonces ellos se sientan, comienzan a lanzar miradas al aire antes de iniciar lo que parece será una junta importante, algo que me había explicado Simon con antelación.
Entonces veo a Seth levantarse de una forma algo graciosa, como si de esa forma en la que camina no lo fueran a ver escapar.
         -Han estado atacando sin permiso. Caserías ilegales, lo que mas hace enojar a los altos mandos.- Explica Cail.
Seth sale por la puerta y entonces veo lo que creí dejaría por la paz… Unos segundos después, Megan sale a su encuentro.
No es realmente lo que creí que ocurriría, Seth es fuerte, razonable, y olvida todo cuando está con ella, no sé que es lo que puede llegar a ocurrir cuando está besándola.
         -Este fin de semana fue intenso.- Dice Cail, continuando con la explicación que me eh perdido.
         -Ni que lo digas- Coincide Alexa.
La miro sin entender y ella me mira con picardía.
         -¿Qué ocurrió Hanna? Saliste disparada, no pude hablar mas contigo.- Me distrae Simon.
         -Tenía que irme. –Digo, tratando de que parezca que no le doy importancia.
         -¿Porqué irte cuando podrías haberte quedado ahí para besarte mas y mas?
Eso es lo que estaba debiendo de preveer y no otra cosa, pero no lo pensé en esos momentos. Ahora, estoy con este problema de revelar la verdad através de mis mejillas sonrojadas. Esto no deberían saberlo, pero ahora me miran con esa complicidad desagradable, esa con la que solo miramos a Megan.
Injusto.
         -No sé de que…- Intento.
         -Debes decirme todo ¡¿De que habla Alex?! ¿Qué ocurrió este fin de semana?- Pregunta Janelle con esta sonrisa de par en par que me apena.
         -Tengo esa duda, pero no sé si realmente quier escucharlo.- Informa Cail confundido…
No sé que esperan escuchar.
Voy a decirlo y ya, si se lo dije a ella, contárselo a todos es pan comido ¿no?
Estaba justo por decir algo, tenía mi boca abierta y todo… cuando sus pesadas manos están en mis hombros…
         -Dije que no escaparías, vamos a hablar.- Está tan tranquilo al hablar que me asusta.
         -¿Esto es?- Janelle, es buena sospechando y acertando.
Sacudo la cabeza.
         -Me la robaré un momento.
Brenna se burla a mi lado. Debería ser Megan… no yo. Definitivamente.

Que curioso resulta ver a unas… ocho parejas a lo largo de tu recorrido por el pasillo y el aparcamiento cuando vas con el amor de tu vida, que sabes que no podrá estar incluido en tu vida. Jamás.

         -Antes que nada… Eso… eso fue increíble, y realmente quiero repetirlo.- Dijo.
¿Acaso Ray no sabe que pienso en eso tanto o más que él?
         -¿En serio?
Finjo no tener interés. Pero de verdad que no sé porqué lo hago.
         -Sé que tu también. Así que dejemos de fingir no tener interés.
¿Leyó mi mente?
Eso creo.





sábado, 8 de septiembre de 2012

Capitulo 5---- Hanna & Alexa


Y siguiendo sin elegir el nombre el capi  siguiente finalmente publicado :D

Enjoy!!!!!


5- Alexa


“Verter el contenido en una cacerola”- Bueno, algo así decía la envoltura de la cosa supuestamente comestible, según el empaque era algo así como sopa instantánea, pero yo por supuesto leí mal, por que lo único que debía hacer –y ya lo sabía- era calentar agua, agregarla al empaque y esperar hasta que esos fideos sintéticos estuvieran suaves y listos para arruinar mi sistema digestivo como venían haciendo todo el tiempo…

Judith, mi compañera de lengua extranjera dijo que vendría para terminar el proyecto de una buena vez y así no toparse conmigo otra vez, bueno eso no me lo dijo, pero yo lo sabía. No es que supiera todo, pero una vez que eres rechazada tres mil veces por ciertas personas, no es difícil que te des cuenta de lo que pasa; simplemente a la gente no le agradas demasiado. Es algo con lo que eh aprendido a lidiar.
         -¿Comiendo eso de nuevo Alexa? No creo que sea buena idea. – Me dijo el Señor Jeff entrando en la sala de estar.
         -Ya cenaré algo saludable…- Dije sosteniendo el cilindro de hielo seco, me quemaba las manos, casi podía sentir que el esmalte café de mis uñas derritiéndose.
         -¿Segura Alexandra? ¿No te escaparás de la cena otra vez? No creas que no lo noto, si sigues así voy a tener que llevarte con un nutriólogo, un psicólogo o lo que sea necesario. No vas a morir de hambre. No mientras yo este aquí para impedirlo.
Tomó un libro del estante al lado de la televisión y su agenda de la mesita de centro. Le dediqué una sonrisa hizo hincapié de su advertencia con su índice sobre mi y desapareció escaleras arriba.
Eso era muy lindo de su parte, preocuparse por mí, en lugar de preguntar por su hija. A veces él hacia eso, y me hacía sentirme como alguna especie de hija suya, pero nunca lo suficiente como para olvidar de donde vengo.

Obviamente me sentí mal, por que al finalizar la noche, yo no volvería a cenar, para mi estos fideos mal olientes eran demasiado para mi pobre vida.
***
         -No escuches si no quieres, pero por lo menos mira la cámara… ¡Sonríe!
Brenna siempre es entusiasta, la primer parte de su oración obvio que era para mí, pero el resto se perdió en mi mente, no entendí si me lo decía a mí o a Megan, que se cubría la cara con las manos, Denisse posaba para la futura fotografía y yo me cubría fantasiosa con un libro la mitad del rostro, me daba risa ver la expresión que todas teníamos en la cabecera de la cama de Brenna.
         -¡Chicas! Somos sexys, somos geniales. ¡No dejen que esta sea una foto mediocre!- Dijo Denisse.
Realmente me divertía estar ahí, fingiendo que mi vida podía ser por lo menos un poco feliz y despreocupada… ¡Es domingo! ¡Que rayos!
Le di un codazo a Megan para que de una buena vez se dejara tomar la fotografía.
Y así Brenna logró una pequeña sesión fotográfica.
Denisse, Yo, Megan y Brenna, aparecimos en las fotos.
Me sorprendió mi rostro, lucía tan feliz y alegre, que creí que  era otra persona. En las imágenes, aparecía con el cabello revuelto, asiendo muecas, revolviéndole el cabello a Megan, Denisse a mí, Brenna mirándonos como si fuéramos alienígenas; a veces asustada, sorprendida, supuestamente triste, pero lo hacía de manera tan divertida que no podía fingir.
         -¡Tendré un cien, no, un millón de calificación! Y descuida Megan, los del comité sólo me encargaron mostrar y rediseñar una imagen, así que todas las demás en las que apareces vergonzosamente no serán públicamente expuestas.- Aseguró Brenna.
         -Que graciosa.- Fulminó Megan.
         -Denisse, te encantan las fotografías pero… ¿Cuántas no te haz tomado en la vida?- Pregunté.
         -Oh vamos, nunca son suficientes, y en algún tiempo estaban mas de moda las pinturas, ¡Oh no hay nada como una buena foto! Rápida, segura y hermosa, no hay como disfrutar de eso, con las pinturas tienes que quedar inmóvil por horas… es por eso que siempre las disfruto.

Seguimos tomando fotos locas, todas sin sentido, pero con mucho al mismo tiempo, ya que, demostraban un pequeño trozo de nuestra amistad.
Y me decían que ellas se esforzaban por hacerme olvidar el peor rechazo de mi vida, ese que me ha obligado a querer morir.
Megan se ofreció a terminar el proyecto de lengua conmigo, y le agradecí por ello.




jueves, 30 de agosto de 2012

Capitulo 4----- Hanna & Alexa

Sigo pensando en el nombre jejeje, Ya llegará algo :D Mientras tanto... Un pequeño capi más


4- Hanna

El sábado por la tarde Alexa llegó temprano. Usualmente perdía el tiempo mas rato, pero hoy no. Justamente ella había llegado y yo estaba a punto de salir. Simon había prometido diversión. Y yo había prometido no irme a dormir tan temprano.
         -Bonita, no te quedes dormida. Te lo pido.
Recordando: películas en casa de Brenna: doce y treinta de la noche y yo cabeceaba en el hombro de Cail. Pero hace tiempo.
         -No esta vez- Prometí.
Llegamos hasta un callejón donde había un letrero que decía: Night Room, un nombre poco inventivo claro, pero alejaba a las personas equivocadas. Estaba ansiosa y tremulante.
         -Solo recuerda que aquí hay unos cuantos que no son muy confiables procura estar alejada de zonas oscuras…
         -Si papá…- Le interrumpí, eso lo sabía bien.
Me dedicó una sonrisa y bajamos del auto. Estaba a punto de adentrarme a un bar para personas que no solo eran de mi raza.
No sé como, pero en un abrir y cerrar de ojos ya estaba adentro, Simon tenía influencias o el lugar pésimos guardias.
Me dejó en la barra, él fue a saludar a unos amigos que yo no conocía, pude ver caras que sí, como a Cail y Denisse, creí ver a Trevor pero no estaba muy segura.
         -¿Qué hace una linda dama en un lugar como este?- Esa voz me recorrió el espinazo de forma aterradora. Seguro ese hombre era un vampiro.
Supuestamente en esta case de lugares a ellos les es difícil reconocer a los que no lo son, pero al parecer ese hombre que parecía borracho me había descubierto. Simon no estaba cerca.
         -Viene conmigo…- Le dijo la voz poderosa del chico que me encantaba.
Me incomodó sentirlo tan cerca. Se puso tras de mi tomándome de la cintura con una mano. Demasiada confianza. Él hombre dio un respingo y se alejó. Ray me tomó del brazo y me llevó a una puerta al cruzarla me encontré con una bar pequeño y privado. Me ciñó contra la pared.
         -¿Qué haces aquí?
No comprendí si su tono era preocupado o molesto.
         -No eh venido contigo. Suéltame.
         -No… Hanna, es peligroso que estés aquí, debes irte. ¡¿Cómo entraste?!
         -No gracias a ti, seguro, obviamente no me lo habrías dicho.- Reproché molesta.
         -No es un buen lugar para ti…
         -¿Y si para ti? Dime de una vez ¿qué quieres de mí?
Sabía que era posible que la respuesta me dolería, peor necesitaba saberlo.
         -Todo- Me sorprendí. O había escuchado mal.
         -¿Qué?
Desvió la mirada. Si tan solo pudiera escuchar el palpitar de su corazón… Tal vez era mi imaginación pero parecía que si podía escuchar el rápido y casi imperceptible sonido de sus latidos. Me inmuté, eso debía ser imposible, era como si todavía quedara algo de vida en su ser.
         -Debes marcharte…
         -¿Eso quieres?- No sabía que estaba diciendo, ni a lo que me exponía.
         -Es peligroso- Su voz era áspera y entrecortada.
         -¿Porqué no me respondes? ¿A que le huyes?
         -Hanna, no quiero que nada te pase, si estás conmigo podrías salir lastimada.
         -… nunca creíste que la única persona que me puede lastimarme eres tú ¿verdad?
Apretó la quijada, como conteniendo infinidad de palabras que ansiaba por decir.
         -El que te calles me lastima ¿Por qué no lo entiendes? Si no te intereso… por lo menos deberías decírmelo de una buena vez ¿para que lo alargas si no importo?
         -¿Crees que me callaría si no importara? Es demasiado peligroso.
         -Nada… -Insistí- Dime lo que sientes… aquí y ahora…
Me miró desesperado como diciéndome que no le hiciera eso. Apretó los labios, giraba la cabeza para evitar encontrarse con mi mirada suplicante. Finalmente me tomó por los hombros, acercó su cara a la mía, yo no podía escapar aunque lo quisiera, mi espalda se posaba en la fría estructura de yeso.
Tocó mi mejilla e hizo una expresión que me decía que estaba reuniendo todas sus fuerzas para hacer lo que haría… como si necesitara demasiada fuerza para hacerlo. Y pegó sus labios a los míos. Abrió la boca y yo instintivamente respondí al beso, fue tan extraño y reconfortante al mismo tiempo, esperaba transmitirle lo que sentía através de mis emociones… No sabía que pasaba por su mente, pero tal vez él si sabía lo que por la mía…


lunes, 27 de agosto de 2012

Capitulo 3---Mi novela- Hanna & Alexa

Uno más. Todo ha sido sacado de mi imaginación. Toda la historia ect etc. Asi  que espero que os guste



3- Alexa

Existen tres categorías de linaje entre los vampiros.
La primera: los Rectos o rectores, son los que lideran y crean a sus grupos. Si ellos no existieran la raza tampoco. Los rectos se encargan de crear a la segunda parte del linaje: Los Sequos, que no son de sangre pura, son el ejercito personal que los rectores crean para sus beneficios; finalmente están los transformados por Sequos: Plejios, estos no pueden transformar a ningún humano con su mordida, por lo cual, los Rectores siempre buscan crear pocos Sequos que se encarguen de crear a sus señuelos o súbditos, que no tengan forma o poder de vencer a sus rectores, solo los crean para que obedezcan. Los rectores son capaces de procrear vida. El tiempo en que los hijos rectores se estancan en el tiempo varía en cada individuo dependiendo de su progenitor y la decisión del mismo; pero en la mayoría de los casos ninguna de las anteriores repercute en el suceso, ya que todo depende de los días que desde nacer les son concedidos.
Bien, eso es todo.- Concluyó Janelle.
Google siempre tiene de todo, le pedí que investigara sobre la metamorfosis vampiresa, había tantos relatos sacados de películas ficticias, que este artículo pareció más convincente ya que no se parecía a ninguno del resto. Era autentico.
         -Lee otro, seguro un fanático lo inventó.- Le pedí.
         - Hemos leído artículos toda la tarde. ¡Otro no por favor! Seguramente, es lo típico, si uno no te muerde no hay cambio, mira a Simon y Cail. Pregúntales.
         -Si fuera así de sencillo, ya sería una vampira. ¡No Janelle! ¡Por favor!
         -Mira- Señaló la pantalla- Si tuviera que creer en una página de este tema, le creería a esta, por que mira que imágenes tan ‘‘realistas’’ y mira, lo obtuvieron de un libro finlandés que en realidad es de alguna parte de Italia…
         -¿Y?
         -Que es el libro confiable de Brenna, debiste pedírselo. No me hubieras obligado a leer tanto… En serio Alex, esto es cosa de las amantes de los chupadores compulsivos, Brenna, Megan y tú.
         -A Hanna también le interesa…
         -Claro que no, lo detesta, lo único que ella quiere saber es por que están aquí, y por que lo ocultaron y luego de confesarlo no terminaron con ustedes dos.- Me inquirió.
         -¡Bien! Entiendo. Terminaré esto yo… mañana voy por ese libro.
         -Me alegra escuchar eso por que es tarde, debo irme a casa.
Tomó su mochila de la cama, se la colgó al hombro y salió de mi habitación. La acompañé a la salida y se fue.
Fui a sentarme al sofá por un momento, y analicé lo evidente.
La cosa era esa, no debía ser así pero, era inevitable, me había enamorado de Trevor desde que le conocí de verdad… un poco mas a fondo, que en realidad no era mucho, ya que el no mostraba sus emociones a nadie casi nunca.
En muchas ocasiones creí que si me convertía en lo que él es, se fijaría en mí. Era una afición que se me había fijado a los huesos. Hanna en cambio, anhelaba que esos ‘‘monstruos’’ no existieran, que todo fuese un mal sueño y al despertar de el, Ray siguiera siendo él mismo, que ese beso no ocurrido fuera el causante de toda la desgracia.
         -Te convertirás en una estatua.- Me dijo Hanna al sentarse frente a mí.
         -No te vi.
         -Lo noté… ¿qué piensas?
         -Nada, bueno pienso en que llegará el momento en que tus padres me cobrarán una cuota por quedarme aquí.- Mencioné sin hilo de preocupación.
         -¡Eso nunca boba! Eres parte de la familia.- Me apoyó con una risita difícil de comprender.
         -Todo por culpa de mi madre despreocupada.- Le recordé.
         -Nada de eso… No lo recuerdes, piensa en el lado positivo de la historia, vives aquí con tu mejor amiga. Eso en cualquier caso suena divertido.
         -En otro caso.
         -Y cuando nos independicemos viviremos juntas- Ignoró lo que dije- Será increíble. Las dos compartiendo un departamento, nada ostentoso, por que sabes que no somos de lujos. Y me alimentarás con las deliciosas cosas que crearás, yo compro los víveres tu los cocinas ¿recuerdas nuestro acuerdo?
Parecía tan inocente, tan decidida a cumplir con sus palabras. Pero ambas sabíamos que esas eran palabras antiguas, de otra vida, de otro sueño y era muy poco probable que eso ocurriera.
         -Creí que vivirías con tu novio.- Era bueno fingir que nada pasaba de vez en cuando.
Ella rió ligeramente.
         -El día en que tenga un novio haremos una fiesta… ¡Y será grande!
         -Habrán globos de colores…
         -Y para ti… algo de cerveza, para alegrarte el ambiente.
         -¿Qué haría yo sin ti? Ninguna amiga es tan considerada.
Sentí una melancolía fugaz. No había razón para sentirla pero ahí estaba.
         -Yo estaría perdida sin ti.- Me sonrojó.
         -Pero no más que yo. ¿Quién más me levantaría en las mañanas?

Ambas reímos. Fue un momento para las dos, un momento que esperaba se quedara en mi memoria, como uno de esos pocos relajados y entretenidos que no necesitan de estereotipos ni arreglos falsos para ser especiales o memorables. Así era… y así fue.

Yo una chica de nombre perdido en casa de unos extraños con buenas intenciones.
Yo, Alexa en casa de los Klein, por que mi madre no pudo hacerse cargo de mí.
Yo con Hanna, por que somos amigas, por que nos complementamos con lo que una y otra tiene.
***
La cafetería era desagradable, nunca me ha gustado, pero a Hanna si, son ese tipo de cosas en las que jamás concuerdas con tus amistades.

Curiosamente ella no había sido la que me llevó casi a rastras. Fue Denisse, que no paró de hablarme sobre comer uno de sus grandiosos sándwiches de atún ‘‘por que su mayonesa con ese ingrediente desconocido a la par del maravilloso atún crean magia en tu boca’’ eso dijo ella. Pero para mi la lechuga sabía a tierra. Mil veces preferiría comer el estofado de res que la madre de Hanna hace casi todos los lunes. Porque cree que es un bueno para el inicio de semana. Para mi sabe a rayos y aun así le prefiero que casi todo lo que tienen en ese lugar.
         -Yo sé que te vuelve loca ver a Trevor, eres como su más grande fan. Y dijo que vendría, supuse que eso te encantaría.
Si que había aprendido a conocerme bien. Estaba apunto de decirme algo cuando la entrada resonó al tintinear de la campana… alguien había entrado, tenía el olor parecido a Trevor pero no se comparaba… Era Seth que iba en compañía de otra loca enamorada como yo: Megan.

La historia entre ellos realmente no me importaba, pero luego de escuchar de todos que entre ellos había algo desde hace mucho, era de esperar que supiera de qué iba con los dos.
Seth un rector –según lo que había obtenido de Google- y ella una chica normal. Aquí la historia era especial ya que ambos se quieren.
¿Cómo es que Seth se pudo fijar en alguien tan simple y Trevor en mí no?
No lo reprochaba ni nada, sólo lo preguntaba. Les deseaba lo mejor, pero me daba una onda negativa para conmigo.
         -No te pongas dramática ni nada.
         -¿Esa eres tú no?
         -No, solo cuando es necesariamente necesario.
         -No intentes mentirte Denisse.
El sándwich había llegado a la mesa. Y las cosas se habían cocinado con esos dos por que abandonaron el lugar mas felices que cuando llegaron.
         -Mira tras de ti lentamente.- Me imploró.
Así lo hice.
Ahí estaba. Pero no me miraba, esperaba que algo le trajera a mi mesa, que algo lograra hacer que se sentara junto a mí… Denisse le saludo con la palma de su mano y pude escuchar el golpeteo de sus zapatos contra la baldosa acercándose…
         -¿Comes?- Le preguntó a Denisse.- Irónico, debería ser al revés.
Se refería al enorme plato con sándwiches que ella tenía y el vaso con limonada que yo sostenía.
         -¿Y tú?- Intenté que me mirara, que exhalara una palabra para mí.
         -Creí que hablaríamos- Me evadió.
         -Pues hablemos…- Invitó ella.
         -No, veo que estás ocupada, otro día será. Gusto en verte.
Golpeó la mesa con un toque de gracia y empezó a alejarse.
         -¿Soy tan molesta?- Pregunté al aire.
         -Alex, no tiene importancia. Déjalo, no vale tu desprecio a ti misma.
         -Yo creo que sí… ¿me disculpas?
Trevor todavía no abandonaba el establecimiento cuando pasé a su costado. Desaparecí mas rápido de lo que él pudo fingiendo normalidad.
Mi mochila bailaba al compás de mi trote indomable.
Para este punto lo mejor era esconderse bajo las mantas de mi cama. Ese era siempre mi plan de sábado perfecto.


sábado, 25 de agosto de 2012

Mas capis, ¿Qué tal?


Hola! Bien si recuerdan hace no sé cuanto subi dos capis de "esa" historia que sigue sin tener un nombre oficial.
En fin, le eh aventajado otro poquito.
Click Aquí para ver los primeros capis.

Aqui les muestro el capi 2

2- Hanna


Golpeé la puerta tres veces. Luego como doscientas más. Usualmente para entonces se rendía y me dejaba pasar; pero esta mañana era distinto. Ni siquiera Gabe logró despertadla. ¡Valla mañana!
         -¡¿Qué?!- Ella abrió finalmente.
         -Es tarde, y tienes mi bolso.- Pasé sin pedirle permiso.- ¿Acaso no escuchaste a Gabe? Su ruido esta mañana si que estaba fuerte.
         -No realmente.
Tomé el bolso del escritorio y lo puse en mi hombro, al dar la vuelta pude ver lo fachosa y desarreglada que Alex lucía. Este sería el segundo día que faltaba a clases.
         -¿Qué crees que haces vestida así?
         -Lo mismo.
         -Mamá se dará cuenta de que estás faltando a clases. Sé que no te interesa pero… ¡Yo seré castigada! Por lo menos deberías pensar en eso.
         -Si iré. Solo que más tarde.- La miré con incredulidad- Es cierto. Bajaré en un momento, espérame abajo; debo arreglarme.
         -Si esta vez no lo haces yo…
         -Si, si… Todo eso, incluso más.
Me sacó de la habitación y rendida fui al comedor con mis padres. A Alexa le fascinaba el no asistir a clases, pero no para irse a algún lado, o para drogarse, nada de eso. Simplemente prefería quedarse en su habitación, hasta que yo regresara y le contara algún hecho ocurrido en el día.
         -¿Y Alex?- Preguntó mi madre.
         -Está alistándose- Mentí.
         -Siempre tarda demasiado ¿no?- Inquirió mi padre.
         -Ya sabes, es lenta. Y mujer…
         -Es cierto las mujeres tardan horas.- Aceptó él.
         -¿Qué esperas Jeff? Si la belleza tarda. Es necesario dedicarle su tiempo.- Le explicó mi mamá.
         -No discutiré eso. Son cosas suyas.
Comenzamos el desayuno y los platos de la estantería comenzaron a trastabillar.
         -¡OH ese Gabe! Es tan temprano y ya empieza con su música. ¿Qué acaso sus padre no le dicen nada?- Se quejó mi padre.
         -Jeff, es un joven, es imposible parar a un chico de su edad.- Le dijo mi madre, aunque eso no lo sabría jamás ya que no tiene hijos varones.
         -Por fortuna yo te tengo a ti Hanna- Y me sonrió abiertamente- Tus principios no me decepcionan… ¡yo te eh educado bien!
Me limité a asentir. No podría decir que me haya educado de todo a todo. Hay crédito para mi mamá, y en su tiempo, mi abuela.
Seguí comiendo los huevos revueltos que mi madre puso en mi plato.
De pronto apareció Alexa. Me sorprendió completamente, se veía aseada por todas partes. Su cabello limpio, y su ropa impecable. En fin, estaba lista para ir a la preparatoria. Se sentó como habitualmente hacía en su lugar de siempre.
         -¡Que bueno que alcances a desayunar Alexa!- Le dijo mi madre, ofreciéndole su plato.
         -Si, gracias. Pero no tengo mucha hambre.
         -Oh, bueno.
         -Alexa, sé que no soy tu padre, pero aun así estoy en la obligación de decirte que debes comer. Ahora te veo más delgada.- Le dijo mi padre.
         -Estoy bien. De verdad.
         -Muy bien. Si eso quieres.
Y forzadamente probó la comida.

Salimos a tiempo, para que Simon nos llevara.
         -¡Mira nada más! Alex ¡Hace años que no te dejas ver!- Bromeó él al verla.
Llegamos al aparcamiento. Y nos dirigimos a nuestras clases. Las primeras dos fueron duras, pero luego obtuvimos un largo receso. Tomé los libros de mi casillero y guardé las notas que ya no necesitaba.
Solo sentí el golpe que la puerta de metal dio cuanto Brenna la cerró. No la vi acercarse.
         -¿Qué ha pasado con ellos?
         -Si, hola.
         -Perdona Hanna, pero ya sabes. Vamos a los puntos importantes, los saludos son solo perdida de tiempo.
         -Bueno eso crees tú.
         -Vamos a la cafetería. Tenemos que platicar.
Aunque me negara, en unos minutos ahí me encontraría.
Nos sentamos con Janelle y Megan que estaban ahí. Vi a Alexa sentada en otro lugar, sola.
         -¿La descubrieron?- Me preguntó Janelle, apuntando a Alex con la barbilla.
         -No, ella solo quiso venir.-Dije.
         -¿Entonces? ¿Qué hace allá? Debería estar sentada con nosotras. No apartada como si nos odiáramos.
Ella no se acercaría. Era obvio, aun estaba mal por lo que había ocurrido, yo no la forzaría a nada. Ella estaba tardando lo mismo que yo en reponerse, solo que en diferente tiempo. Yo en cuanto escuché lo que Ray me dijo hundí mi mente en un sinfín de emociones, pero logré entender, que no valía la pena. Pero ahora ella era quien no podía comprender nada de lo que pasaba. Y necesitaría tiempo para reponerse.
         -¿Viste a Ray?- Le preguntó Brenna a Janelle.
         -No, a Seth tampoco Megan.
         -¿Y? No querrás enojarme…- Respondió.
         -¿Y tú Hanna?- Preguntó Brenna.
         -No eh visto a nadie. Vine a clases no a observar personas.-Les dije.
Ante eso no pararon de reír.
Simon y Cail se sentaron.
         -¿Qué significa Alexa sola?- Nos preguntó Simon.
         -No está bien.- Dije.
         -Pocas veces está bien.-Dijo Brenna.
Ignoré eso, saqué mi libro para mi clase de filosofía y comencé a leerlo. Todos hablaban sin parar. Y yo intentaba o más bien fingía leer. Y en medio de eso escuché que Janelle decía:
         -¡Mira nada más quien apareció!
Tiro de mi brazo, pero intenté ignorarla. Alexa se sentó a mi lado. Y finalmente elevé la vista, más allá de nosotros. Ray se acercaba de manera que parecía formar parte de un comercial.
         -Ya casi no los veo chicos.-Dijo.
Intenté no volver a mirarlo. Él dijo que no nos acercáramos más, que evitáramos el peligro que ellos significaban. Pero cuando menos me di cuenta, me sujetaba los hombros. Acercó su rostro al mío por detrás y susurró:
         -Quisiera hablar contigo.
         -No puedo. Tengo tarea de… bueno, después.- Intenté.
         -¿Qué tarea Hanna?- Me atrapó Megan, que toma varias clases conmigo.
         -De, pues, de literatura- Le dije mostrando el libro.
Janelle me lo quitó.
         -Yo lo hago por ti. ¿Fingir que lees? Esa es tarea fácil- Terció.
         -Es necesario- Insistió Ray.
Miré fulminante a Janelle y me puse en pie. Tomé mi bolso y camine por el pasillo que conducía a mi casillero y el de Ray que estaba casi frente al mío. No encontré razón alguna para que él quisiera hablarme, pero ahí estaba y no quedaba opción.
         -¿Qué?
         -¿Por qué estás molesta?
         -No estoy molesta… solo dime que quieres para poder regresar. No quiero perder el tiempo.
         -¿Estar conmigo es perder el tiempo?
         -¡Solo di lo que sea Ray!
Al parecer no me era del todo agradable verle.
         -¿Por que te molestas? Y dime ¿Por qué me evitas como si padeciera una enfermedad grave y contagiosa?
         -Debes estar bromeándome.
         -¿En qué?
         -¡En todo! Realmente no debes estar hablando en serio. Eres tú. Eras mi amigo, todo estaba bien. Pero tú decidiste de pronto que ya no debía ser así, de modo que no me hagas preguntas a las que tu mismo conoces la respuesta. Es ilógico. Es ridículo que esperes que ahora todo siga igual…
         -Hanna. Perdón ¿si? Yo no esperaba que las cosas llegaran a esto. De verdad, creí que no habría necesidad de decirte la verdad para así poder…
         -Entonces…-Le interrumpí- De haber sido distinto… ¿No me habrías dicho nada?
Le mire consternada. De no haber sido por que le quiero y él a mi no, me habría mentido hasta que no nos viéramos definitivamente. Hasta que ya no tuviera que lidiar conmigo.
         -No es eso Hanna. Pero aceptemos que tu vida sería mejor sin mi cerca.
         -¿Eso crees?
         -Es cierto, y lo sabes.
         -Entonces no me hables más.
         -No quiero eso. Hanna, no me hagas eso.
         -Hazme un favor. ¡Y decide de una vez! Por que yo no voy a estar esperándote.
Con esas palabras me alejé dándole la espalda. Así no pudo ver cuando seque mis lágrimas.
         -¿Todo está bien?- Preguntó Alex.
         -Si.
         -Pues no te ves bien- Me susurró Janelle.

Para la salida Simon estaba en su auto, como de costumbre aguardando por nosotras. Alexa y yo nos acercamos. Alex, jugando con el papel de mejor amiga que tiene, y prácticamente de hermana también, iba abrazándome por el costado al acercarnos con él.
         -Por eso es mejor que no te metas con vampiros. Esos tipos se encargan de decepcionarte. Te lo digo por experiencia. ¡De verdad Hanna!- Me dijo él. Animándome.
Solo le sonreí.
         -Claro, por eso no debo estar cerca de ti ¿No es así?-Le dije.
         -Eso es distinto. Somos amigos ¿no es cierto? Lo somos ¿no Alex?
         -Claro, eso dices.
         -Eso digo por que es cierto. Bueno, suban.
Subimos y Janelle nos siguió, luego Cail subió reprochándole a Simon el por que no le esperó. Al principio parecía que nada nos dirigiría a hablar de ese tema tan… cerrado y secreto pero…
         -No volteen, pero ahí van los dos grandes…-Decía Janelle- Seth y Trevor. Creí que no vendrían.
         -Alexa no los mires, o serás cautivada.- Le dijo Cail.
         -Que considerado eres.- Le dijo.
         -¿Por qué son los grandes?-Pregunté.
         -¿No lo sabes?- Se burló Cail.
         -Explícame.
         -Tan solo… Por que son de linaje importante. No son como los otros ridículos que fueron transformados… ellos nacieron siendo lo que son. Así que, bueno fuerza, clase…todo, ellos deciden por sobre los demás. Así que no elegiste bien, por que Ray es como Simon y yo. Simples ¿Cómo decirlo? Soldados, nada importante, en comparación. Hay varias categorías.
         -¿Categorías? Deja de decir tanta palabrería. Déjalo ya. No aburras a la señorita con todo eso.- Dijo Simon.


Se aceptan opiniones sobre el nombre que no me llega idea de como nombrar a la historia, cuelgo el próximo cap pronto... ¡Besos!